Trasladaron al 40% de los presos de Devoto y entre 60 y 80 permanecerán en la cárcel durante la visita del Papa.

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13 DE OCTUBRE 2026.

El Gobierno nacional trasladó a 609 internos de la cárcel de Villa Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz durante las primeras 48 horas del operativo. La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, confirmó que los movimientos se suspenderán temporalmente ante la visita prevista del papa León XIV y ratificó que el objetivo oficial es cerrar el establecimiento porteño antes de fin de año.

El proceso de desocupación de la cárcel de Villa Devoto comenzó a avanzar con el traslado de 609 personas privadas de su libertad al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires. Durante las primeras dos jornadas del operativo, iniciadas el domingo 11 de octubre, el Gobierno nacional trasladó al 40% de la población penitenciaria del establecimiento ubicado en la Comuna 11 de la Ciudad de Buenos Aires.

En ese contexto, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, confirmó que entre 60 y 80 internos permanecerán temporalmente en el penal porteño durante la visita prevista del papa León XIV a la Argentina. Según explicó la funcionaria, el cronograma contempla una suspensión de los traslados antes de la llegada del pontífice y su reanudación una vez finalizada la visita.

La planificación, sin embargo, está sujeta a posibles modificaciones. La ministra señaló que las autoridades nacionales se mantienen a la espera de las definiciones del Vaticano, debido a que el viaje podría ser reprogramado por cuestiones vinculadas con la salud del Papa. En ese escenario, el operativo de traslado deberá adaptarse a las fechas que finalmente se establezcan.

En declaraciones al programa Esta mañana, de Radio Rivadavia, Monteoliva ratificó que la intención del Gobierno es completar la desocupación de la cárcel de Devoto antes de que termine 2026. La funcionaria sostuvo que la administración nacional continuará trabajando de acuerdo con ese objetivo, aunque reconoció que cualquier modificación en la agenda papal podría requerir ajustes en la organización prevista.

La ministra también informó que fueron seleccionados dos o tres internos cuyas historias personales fueron remitidas para un eventual encuentro con León XIV. La posibilidad de esa reunión se enmarca en la visita prevista al establecimiento penitenciario, aunque su concreción y las condiciones en las que podría desarrollarse dependen de la agenda definitiva del pontífice.

Un operativo de gran escala

El traslado de los internos forma parte de un procedimiento organizado para llevar progresivamente a la población penitenciaria de Villa Devoto hacia el nuevo complejo de Marcos Paz. De acuerdo con la información difundida por las autoridades, durante las primeras 48 horas se concretaron 609 traslados, una cifra que representaba aproximadamente el 40% de los detenidos alojados en el establecimiento porteño.

El despliegue requirió la participación de alrededor de 1.000 funcionarios penitenciarios y 600 efectivos de las fuerzas federales de seguridad. En el dispositivo intervinieron el Servicio Penitenciario Federal, la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

La coordinación entre los distintos organismos busca organizar los movimientos de manera progresiva, con medidas de seguridad para el traslado de los detenidos y la planificación de las distintas etapas del procedimiento. La mudanza también requiere contemplar las características particulares de cada interno y las condiciones de alojamiento del establecimiento de destino.

El nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz fue construido para recibir a personas privadas de su libertad y cuenta con una capacidad total prevista para 2.232 internos. El predio abarca unas 80 hectáreas y dispone de cuatro unidades de alojamiento de máxima seguridad, según los datos difundidos por el Gobierno porteño.

La puesta en funcionamiento de esta infraestructura constituye una pieza central del acuerdo entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires para avanzar con el cierre de la cárcel de Devoto. La construcción del complejo había permanecido paralizada durante cinco años y fue reactivada en diciembre de 2024, durante la gestión del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

El cierre de una cárcel histórica

La desocupación de Villa Devoto representa un paso decisivo en el proceso para retirar del tejido urbano porteño al último gran establecimiento penitenciario federal de la Ciudad. La cárcel, ubicada en el barrio de Devoto y próxima a cumplir cien años en 2027, forma parte del paisaje urbano de la zona desde hace décadas.

El cierre del penal es una demanda que lleva años presente en la discusión sobre el desarrollo del barrio y el uso futuro de sus terrenos. La permanencia de una cárcel de estas características dentro de un área residencial plantea interrogantes sobre la infraestructura penitenciaria, la relación con el entorno urbano y las posibilidades de reorganizar el espacio una vez que finalice el traslado de los internos.

La iniciativa también se vincula con un acuerdo entre las administraciones nacional y porteña para reorganizar el sistema de alojamiento de personas detenidas. El nuevo complejo de Marcos Paz permitirá recibir a los internos que actualmente se encuentran en Devoto y, posteriormente, a otros detenidos alojados en comisarías y alcaidías de la Policía de la Ciudad.

Según el esquema anunciado, una vez completada la mudanza desde Villa Devoto, está previsto trasladar a Marcos Paz a otros 350 detenidos que permanecen en dependencias policiales porteñas y están a disposición de la Justicia nacional. La medida apunta a liberar plazas en esas instalaciones, que también se utilizan para alojar temporalmente a personas detenidas mientras avanzan sus procesos judiciales.

Las condiciones de alojamiento y la continuidad educativa

Entre los argumentos oficiales para concretar la mudanza, Monteoliva destacó las condiciones que ofrece el nuevo establecimiento penitenciario en materia de alojamiento, atención sanitaria y educación. La ministra aseguró que los internos que actualmente cursan estudios podrán continuar con sus actividades educativas después del traslado.

La continuidad de esas actividades constituye un aspecto relevante de la reorganización penitenciaria, ya que el cambio de establecimiento implica modificar las condiciones cotidianas de las personas detenidas y su vinculación con los espacios de formación existentes. En este sentido, la garantía de que los estudios puedan continuar forma parte de los compromisos expresados por las autoridades nacionales.

No obstante, la implementación del traslado requiere atender no solo a las condiciones edilicias del nuevo complejo, sino también a la continuidad de los programas educativos, sanitarios y de asistencia que forman parte de la vida cotidiana de los internos. La mudanza supone, por lo tanto, un proceso de reorganización que excede el movimiento físico de las personas detenidas entre ambos establecimientos.

La visita papal y el cronograma de traslado

La visita prevista de León XIV introdujo una variable adicional en la planificación del cierre de Devoto. La decisión de mantener temporalmente entre 60 y 80 internos en la cárcel responde al cronograma anunciado por el Ministerio de Seguridad Nacional, que contempla interrumpir los traslados durante la estadía del pontífice y retomarlos posteriormente.

La posibilidad de cambios en las fechas obliga a las autoridades a mantener cierta flexibilidad en la organización del operativo. Monteoliva señaló que el Gobierno está dispuesto a adaptar el dispositivo si el Vaticano modifica la agenda prevista, aunque insistió en que la meta de completar el cierre antes de fin de año continúa vigente.

De esta manera, el Gobierno nacional busca avanzar simultáneamente con la puesta en funcionamiento del complejo de Marcos Paz y la desocupación progresiva de la cárcel porteña. El cumplimiento de ese objetivo dependerá de la finalización de los traslados pendientes y de la organización de las últimas etapas del procedimiento.

El avance registrado durante las primeras dos jornadas marcó el inicio concreto de una transformación que se venía anunciando desde hacía años. La salida de cientos de internos de Villa Devoto hacia Marcos Paz abrió una nueva etapa para el sistema penitenciario federal y para el futuro de un establecimiento que durante casi un siglo formó parte de la estructura urbana de Buenos Aires.

La meta oficial es que la cárcel deje de funcionar antes de que finalice 2026. Hasta entonces, el operativo continuará sujeto a las necesidades logísticas, las condiciones de seguridad y las modificaciones que puedan surgir en el calendario previsto para la visita papal.