La Boca: vecinos denuncian la pérdida de dos ombúes y cuestionan una decisión del Gobierno porteño.
11 DE OCTUBRE 2026.
La Comisión de Vecinos de la Calle Irala y Adyacencias reclamó la preservación de un espacio verde del barrio y cuestionó la forma en que se planteó el conflicto entre el acceso a la vivienda y la protección ambiental. La organización sostiene que existían alternativas contempladas en la Ley 2240 de Emergencia Urbanística y Ambiental de La Boca y advierte que había alertado sobre la situación desde hacía más de un año.
La pérdida de dos ombúes en el barrio de La Boca generó un nuevo reclamo vecinal contra una decisión vinculada con la intervención de un espacio verde de la zona. La Comisión de Vecinos de la Calle Irala y Adyacencias cuestionó la actuación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y volvió a exigir que se preserve el lugar, al considerar que la protección del ambiente y el acceso a la vivienda no deberían presentarse como objetivos incompatibles.
El planteo fue expresado en una petición pública y en un comunicado difundido el 3 de octubre. Allí, la organización manifestó su rechazo a la situación y sostuvo que la pérdida de los árboles podría haberse evitado si se hubieran considerado otras alternativas para atender las necesidades habitacionales del barrio sin avanzar sobre los espacios verdes existentes.
Uno de los principales cuestionamientos de los vecinos apunta a la manera en que se abordó el conflicto. Según la comisión, la discusión quedó planteada como una elección entre garantizar el derecho a la vivienda y preservar el ambiente, cuando, desde su perspectiva, era posible trabajar sobre ambas cuestiones mediante una planificación urbana que contemplara las características y necesidades de La Boca.
En ese sentido, la organización señaló que la Ley 2240 de Emergencia Urbanística y Ambiental de La Boca constituye una herramienta para abordar los problemas habitacionales y ambientales del barrio de manera conjunta. De acuerdo con el comunicado, la normativa contempla una mirada integral sobre el territorio y ofrece alternativas para avanzar en la recuperación urbana sin comprometer los espacios verdes que forman parte del entorno barrial.
“Las alternativas ya estaban estudiadas”, afirmaron los vecinos, al cuestionar las decisiones adoptadas y el funcionamiento de la Unidad Ejecutora del Programa de Recuperación Urbanística y Ambiental de La Boca (PRUA La Boca). Para la comisión, el problema no se limita a la pérdida de dos árboles, sino que también involucra el modo en que se toman las decisiones sobre el desarrollo urbano y la participación de la comunidad en esos procesos.
La organización también remarcó que venía advirtiendo sobre la situación desde hacía más de un año y que realizó distintas gestiones para intentar revertirla. Sin embargo, el desenlace motivó una nueva expresión de malestar por lo que consideran un daño irreversible para el espacio verde afectado.
“Estamos dolidos pero tranquilos porque alertamos hace más de un año de esta situación e hicimos todo lo posible para revertir estos daños irreparables”, expresaron en el comunicado. La declaración refleja el malestar de los integrantes de la comisión ante la pérdida de los ombúes y, al mismo tiempo, su cuestionamiento a la falta de respuestas que, según sostienen, permitieran evitar ese resultado.
El reclamo vuelve a poner en discusión el lugar que ocupan los espacios verdes en la planificación urbana de la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en barrios donde las intervenciones sobre el espacio público tienen consecuencias directas sobre el entorno cotidiano de sus habitantes. En La Boca, la controversia suma una nueva dimensión a las discusiones sobre la recuperación del tejido urbano, la disponibilidad de viviendas y la conservación de áreas verdes.
Desde la perspectiva de los vecinos, avanzar en políticas habitacionales no debería implicar necesariamente la pérdida de espacios ambientales que consideran valiosos para el barrio. Por el contrario, sostienen que la búsqueda de soluciones requiere una planificación que contemple las distintas necesidades del territorio y aproveche las herramientas previstas en la legislación vigente.
La Comisión de Vecinos de la Calle Irala y Adyacencias insistió en que la Ley 2240 representa un instrumento relevante para encarar esos desafíos, aunque cuestionó que, a su entender, no se haya aprovechado adecuadamente en este caso. Su planteo también apunta al papel de los mecanismos de representación y participación ciudadana, cuya intervención consideran insuficiente para garantizar una mirada estratégica sobre las necesidades de La Boca.
La pérdida de los dos ombúes deja así planteado un debate que excede la situación puntual del espacio afectado: cómo compatibilizar las políticas de acceso a la vivienda con la preservación ambiental y qué lugar deben tener los reclamos de los vecinos en las decisiones que modifican el paisaje urbano.
Por el momento, las declaraciones difundidas por la comisión constituyen el eje público del cuestionamiento. La información consultada no detalla una respuesta oficial del Gobierno porteño a estas críticas ni precisa las características técnicas de las alternativas que, según los vecinos, podrían haber permitido conservar los árboles.
Mientras tanto, la organización mantiene su reclamo por la preservación del espacio verde y lamenta una pérdida que considera evitable. Para sus integrantes, el caso vuelve a poner de relieve la importancia de planificar el desarrollo urbano con una perspectiva integral, en la que el acceso a la vivienda, el cuidado del ambiente y la participación vecinal sean considerados de manera conjunta.
