El negocio de un policía de la Ciudad: detenido por robar armas no letales para revenderlas en redes sociales
16 DE ENERO 2025
Brian Max Torrico, un oficial de la Policía de la Ciudad, fue detenido por la DDI de San Isidro de la Policía Bonaerense acusado de robar pistolas Byrna para revenderlas. Las armas, que disparan municiones de impacto y gas pimienta, fueron inicialmente comercializadas por la firma argentina Bersa como una opción de seguridad no letal, y se hicieron populares en el ámbito político y de seguridad. Este tipo de pistolas fue impulsado por figuras como Diego Kravetz, ex secretario de Seguridad de Lanús, como parte de un intento de modernizar el equipamiento de las fuerzas de seguridad locales.
En este caso, Torrico fue denunciado por un alto directivo de Bersa después de que la empresa descubriera que un lote de pistolas Byrna había sido robado de su depósito en Florida, Vicente López. El hurto ocurrió durante una mudanza de productos desde Ezeiza hacia el depósito, y al revisar el inventario se detectó el faltante.
A través de una investigación, la Policía Bonaerense rastreó las pistolas hasta una armería en Isidro Casanova, donde el encargado del local confirmó que había comprado las armas de un proveedor llamado «Brian». Al verificar los números de serie, se confirmó que correspondían a las pistolas robadas. Se organizó entonces una operación de compra encubierta para capturar a Torrico.
El policía fue arrestado cuando apareció en la armería con 125 garrafas de CO2 de 12 gramos, 95 proyectiles de goma y un rifle lanzador, que luego se confirmaron como parte del lote robado. Su primo, Lucas, también fue detenido cuando intentaba vender más pistolas en otra operación similar.
Torrico, de 30 años, con ocho años de servicio en la Policía de la Ciudad, estaba asignado al Departamento de Operaciones Urbanas de Contención. El Ministerio de Seguridad porteño inició un sumario administrativo en su contra mientras avanza la investigación judicial. Se estima que las pistolas Byrna fueron revendidas por Torrico a medio millón de pesos cada una, con sus correspondientes cartuchos de gas y balines.
Este caso ha generado gran preocupación debido a la implicación de un miembro de la fuerza policial en el robo y comercio ilegal de armas, que además tienen un alto perfil en el ámbito de la seguridad pública.
