Día de los Monumentos: cómo la Ciudad trabaja para cuidar su patrimonio urbano.
19 DE ABRIL 2026.
Cada 18 de abril se conmemora el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, una fecha impulsada por la UNESCO que busca generar conciencia sobre el valor del patrimonio cultural y la necesidad de protegerlo. En este contexto, la Ciudad de Buenos Aires despliega una serie de acciones destinadas a preservar su identidad histórica, promoviendo el cuidado de sus espacios y construcciones más emblemáticas.
La ciudad puede entenderse como un verdadero museo al aire libre. Sus calles, plazas y parques albergan más de 2.400 esculturas, monumentos y piezas artísticas que reflejan distintas etapas de su historia. Para conservar este vasto patrimonio, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lleva adelante políticas activas que combinan restauración, mantenimiento y puesta en valor de estos bienes culturales.
Uno de los pilares fundamentales de este trabajo es el Monumentos y Obras de Arte, un taller especializado que este año cumple siete décadas de funcionamiento. Ubicado en el Parque Tres de Febrero, este espacio histórico tiene a su cargo la conservación integral de las obras emplazadas en el espacio público. Allí se realizan tareas de limpieza, reparación, restauración y seguimiento técnico de cada pieza.
El edificio donde funciona el MOA también posee valor patrimonial. En el siglo XIX formó parte de la residencia vinculada a Juan Manuel de Rosas, lo que refuerza su importancia dentro del entramado histórico porteño. Actualmente, un equipo de especialistas trabaja diariamente para asegurar la preservación de esculturas y monumentos que forman parte del paisaje urbano.
Recientemente, este taller fue objeto de una importante renovación impulsada por el Ministerio de Espacio Público. La intervención incluyó la restauración de sus estructuras originales, la reorganización de los sectores de trabajo y la incorporación de equipamiento moderno que optimiza las tareas de conservación. Además, se acondicionaron los espacios exteriores y se creó un sector abierto para exhibir piezas en proceso de restauración, acercando este trabajo a vecinos y visitantes.
La ampliación también incorporó un pabellón accesible al público, donde se desarrollan actividades educativas, charlas y exposiciones. A esto se suma un archivo patrimonial que reúne documentación clave —como planos, fotografías y registros técnicos— que permite reconstruir la historia y las intervenciones de cada obra, facilitando el trabajo de los restauradores.
En paralelo, la Ciudad avanza con proyectos de recuperación en distintos barrios. Uno de los casos más destacados es el del casco histórico de Mataderos, donde se están restaurando edificios y espacios emblemáticos como el Antiguo Mercado de Hacienda de Mataderos y el Monumento El Resero. Estas obras incluyen desde la limpieza de fachadas y la recuperación de elementos originales hasta la mejora del entorno urbano, incorporando áreas verdes, iluminación y mobiliario.
Las tareas sobre el monumento El Resero, por ejemplo, contemplan procesos técnicos específicos como limpieza química, eliminación de agentes dañinos y aplicación de պաշտպան técnicas para evitar la corrosión. Todo el trabajo es supervisado por especialistas del MOA, garantizando el cumplimiento de estándares de conservación.
Otro proyecto relevante es la restauración de la histórica casona del Jardín Botánico Carlos Thays, ubicada en Palermo. Este edificio, asociado a la figura de Carlos Thays, será recuperado integralmente tanto en su interior como en su exterior. Las obras incluyen la puesta en valor de sus fachadas, la restauración de carpinterías originales y la incorporación de mejoras que permitan una mayor accesibilidad.
Asimismo, el plan de recuperación patrimonial contempla la puesta en valor de tres íconos de la arquitectura porteña: el Palacio Municipal, el Edificio La Prensa —actual Casa de la Cultura— y la Fuente Monumental. En estos casos, las intervenciones incluyen la restauración de fachadas, cúpulas, ornamentos y elementos estructurales, con el objetivo de recuperar su aspecto original y frenar su deterioro.
Particularmente, el ex edificio de La Prensa, inaugurado a fines del siglo XIX, será intervenido para preservar su valor histórico y arquitectónico, incluyendo la recuperación de detalles como su emblemática farola. Por su parte, la Fuente Monumental será restaurada y reensamblada en su totalidad, reuniendo sus piezas dispersas —como las esculturas de Neptuno y las Náyades— para devolverle su forma original.
En conjunto, todas estas acciones reflejan una política sostenida de preservación que busca no solo conservar el patrimonio material, sino también fortalecer la identidad cultural de la Ciudad. Cuidar estos bienes implica reconocer su valor histórico, artístico y social, asegurando que continúen siendo parte de la vida cotidiana y del legado para las futuras generaciones.
