Vecinos limitan el negocio inmobiliario de la Ciudad en Palermo
2 DE MAYO 2023
En el barrio de Palermo, el colectivo «Palermo Resiste», compuesto por residentes del área, introdujo una propuesta legislativa en la Legislatura de la Ciudad con el objetivo de restringir las dimensiones y capacidades constructivas que permite el nuevo Código Urbanístico (CUR). Esta acción se alinea con las tomadas por otros sectores de la Ciudad, tales como Belgrano, Núñez, Villa del Parque y Villa Ortúzar, los cuales ya han propuesto medidas para contrarrestar el impulso inmobiliario que surgió de la norma aprobada por el oficialismo en 2018. De acuerdo con la investigación efectuada por los residentes, en las dos áreas que cubre la propuesta, existen más de 180 futuros proyectos o desarrollos inmobiliarios.
La tendencia se está manifestando en diferentes barrios. La ciudadanía se agrupa en asambleas, crea comisiones y asume la tarea de evaluar el estado de su entorno. Basados en sus hallazgos, llevan propuestas a la Legislatura. El proyecto de «Palermo Resiste» abarca 110 páginas con mapas y comparativas gráficas, mostrando los impactos del CUR y ejemplos de patrimonio en riesgo o ya perdido. Andrés, miembro del colectivo, comparte que «en el análisis, identificamos más de 180 construcciones futuras, alrededor de 50 demoliciones y cerca de 130 casas en venta, debido a residentes optando por dejar el barrio».
La propuesta aborda dos áreas en Palermo. La primera, conocida como Palermo Viejo, está rodeada por las avenidas Córdoba y Scalabrini Ortiz, y las calles Guatemala y Godoy Cruz. La segunda área, contigua a la primera, está delimitada por Paraguay, Mario Bravo y Avenida Coronel Díaz, llegando también hasta Córdoba, Scalabrini Ortiz y Guatemala. Andrés aclara que la iniciativa «busca regresar a las regulaciones previas al 2018, limitando la altura de las edificaciones. Por ejemplo, lo que anteriormente eran edificios de tres pisos, ahora pueden ser de siete».
Un aspecto crucial es la preservación de los «pulmones de manzana». «Palermo Resiste» sostiene que el nuevo CUR ha flexibilizado estas áreas, permitiendo mayor densidad constructiva. Esta medida no solo invita a más construcción, sino que erosiona el carácter tradicional del barrio, con espacios abiertos donde predomina la naturaleza. En este contexto, proponen «reducir el uso del suelo construible, salvaguardando estos pulmones y mejorando el potencial ecológico».
Andrés comenta que estas modificaciones «hacen más lucrativo adquirir y demoler casas patrimoniales para edificar en su lugar». Basados en otro análisis, señalan que el CUR permite un incremento que «multiplicaría por cuatro la densidad habitacional del barrio». Desde «Palermo Resiste», alertan sobre la falta de infraestructura para respaldar tal crecimiento, destacando preocupaciones en servicios básicos y estacionamiento.
La propuesta también busca revertir los permisos de uso del suelo a «Baja mixtura de usos N°1», esencialmente áreas residenciales con comercios minoristas. Andrés señala la saturación de establecimientos gastronómicos y ocupación excesiva del espacio público como una problemática emergente.
Este proyecto es uno entre varios presentados por diferentes agrupaciones. Hasta el momento, sólo en Núñez y Belgrano han obtenido resultados positivos. Andrés relata que «Palermo Resiste surgió del deseo de reivindicar el barrio para sus habitantes».
María José Lubertino, ex legisladora y ex titular del INADI, respalda la iniciativa, compartiendo su experiencia personal con desarrollos inmobiliarios que han impactado negativamente su hogar y vistas. Asegura que cuentan con el apoyo de numerosos residentes que han firmado en respaldo al proyecto.
