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16 DE FEBRERO 2025

Ríos relató que nunca antes habían experimentado inconvenientes con espectáculos de esta índole. “No es la primera vez que Cami ofrece un concierto gratuito, aunque sí es la primera ocasión en que se lo censura”, expresó. En esta línea, Milo J optó por organizar la pre-escucha de su álbum sin establecer un costo de ingreso; el único requisito era inscribirse virtualmente, con la intención de evitar cualquier tipo de especulación. De esta manera, buscaba contrarrestar las acusaciones con las que el gobierno de Javier Milei intenta deslegitimar a los artistas que participan en festivales públicos. En este contexto, su madre enfatizó: “Esto no se financia con dinero ajeno ni con fondos estatales; se sostiene con los propios recursos de Milo J”.

La decisión del Gobierno de suspender el evento despertó una ola de solidaridad entre reconocidos artistas como Soledad Pastorutti y Yamila Cafrune, así como también de figuras políticas, entre ellas el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Un golpe en contra

“El negacionismo podría creer que nos marcó un tanto, pero yo sostengo que están perdiendo por goleada. Hoy, miles de jóvenes comprendieron que lo que realmente se intentó evitar fue la posibilidad de que conozcan parte de la verdad y accedan a la transmisión de la memoria”, afirmó Manolo Franco, sobreviviente de la ESMA, durante una conferencia en la que también estuvieron presentes organismos como Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora y Nietes.

De hecho, varios adolescentes que se habían acercado para ver a Milo J terminaron conociendo por primera vez qué era la ESMA y qué hechos ocurrieron allí. Tras la suspensión del recital, muchos ingresaron al predio, realizaron visitas guiadas y escucharon testimonios de sobrevivientes. Tal fue el caso de Danixa Aspillaga, una joven de 17 años, quien decidió entrar por curiosidad. “Pensé que si Milo quería hacerlo aquí, debía haber una razón de peso. Una vez adentro, descubrí demasiadas cosas que desconocía. Fue un impacto fuerte, un verdadero golpe de realidad. Nunca me habían hablado de esto, a pesar de que estudio cerca. Me di cuenta de que es conocimiento esencial, parte de nuestra cultura básica. Aprenderlo gracias a un artista me parece una situación insólita. Nos quedamos sin show, pero al menos adquirimos un aprendizaje invaluable”, comentó en diálogo con Página 12.

Otro joven, Gael Macías, reflexionó sobre la censura al evento y la conexión con el pasado: “Cuando escuchamos a un nieto recuperado hablar sobre Mercedes Sosa, nos dimos cuenta de que esto ya había pasado antes. Es censura pura y dura. Creo que prohibieron el recital porque Milo J tiene una canción con un mensaje político, y temieron que la interpretara. Sabía algo sobre la dictadura gracias a la serie de Fito Páez, pero nunca le había prestado verdadera atención. A pesar de que cancelaron el recital, hoy me tocó aprender”.

Por su parte, Milo J también se manifestó en redes sociales tras el comunicado oficial sobre la suspensión del show gratuito en la exESMA, determinada por una medida cautelar del secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños. “Supongo que reunir a 20.000 personas en un espacio de memoria no es del agrado del Gobierno”, publicó en Instagram.

Un operativo desmedido

La decisión del Ejecutivo vino acompañada de un despliegue de seguridad desproporcionado, con efectivos de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura que se apostaron en las inmediaciones, con un claro objetivo de intimidación. La administración libertaria insistió en su política de vaciamiento de la memoria histórica, lo que fue denunciado por organismos de derechos humanos como un acto de censura. Además, remarcaron que, contrario a lo afirmado por la jueza María Alejandra Biotti, “todos los permisos estaban en regla”.

Aldana Ríos, madre y manager de Milo J, denunció que recibieron amenazas para que cancelaran el espectáculo. “Nos advirtieron que si no suspendíamos, iban a reprimir a los chicos que esperaban afuera”, reveló. Horas antes, también había sido retirada la gigantografía que inmortalizaba el momento en que Néstor Kirchner ordenaba quitar el cuadro de Videla en el Colegio Militar.

En un contexto en el que la supuesta neutralidad parece un requisito para ciertos productores musicales, Milo J eligió posicionarse en favor de la memoria histórica. No obstante, el gobierno de Milei respondió con una maniobra judicial que paralizó en cuestión de horas la pre-escucha gratuita de su álbum “166 (Deluxe)”, dejando a miles de jóvenes sin posibilidad de asistir. A pesar de que todo estaba preparado y el escenario montado, la jueza Biotti, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal 5, dio lugar al pedido de Baños con el respaldo del ministro Mariano Cúneo Libarona.

El argumento esgrimido por Baños y Cúneo Libarona se basó en la Ley Nº 26.415, que regula el Espacio Memoria y Derechos Humanos Ex ESMA, administrado por el Estado Nacional, la Ciudad de Buenos Aires y organismos de derechos humanos. Según la presentación judicial, el Estado no había sido informado del evento, lo que generaba riesgos de seguridad y salubridad. “Debe establecerse un protocolo de evacuación, así como garantizar puestos de hidratación y sanitarios suficientes”, indicaron en el escrito. Sin embargo, desde el directorio del ente desmintieron estas afirmaciones: “Todo lo que están diciendo es falso. Argumentan que no había permisos ni habilitaciones, pero vamos a demostrar lo contrario en el expediente”, aseguró Charly Pisoni, militante de H.I.J.O.S., durante una conferencia de prensa. Además, señaló que la decisión responde a una política negacionista que busca impedir que los jóvenes accedan a estos espacios de memoria.

Por su parte, Aldana Ríos sintetizó la situación con una pregunta contundente: “¿Les parece que un chico de 18 años representa una amenaza tan grande?”.

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