La Ciudad y su código ambiental
18 DE ENERO 2024
La Cámara de Apelaciones porteña ha ratificado un fallo que declara la inconstitucionalidad de la ausencia de un Código Ambiental en la Ciudad de Buenos Aires. Según la Constitución porteña de 1996, la Legislatura debería haber elaborado este código, pero hasta ahora no lo ha hecho. La Cámara determinó que la Legislatura debe seguir el procedimiento de doble lectura, incluyendo audiencia pública, para todas las normas de «contenido ambiental» hasta que se apruebe el Código.
Los jueces de la Cámara señalaron que la Legislatura ha incumplido el mandato constitucional de sancionar el Código Ambiental durante más de 25 años. La declaración de inconstitucionalidad se basa en el Artículo 81, Inciso 3 de la Constitución porteña, que otorga a los legisladores la facultad de aprobar y modificar los Códigos de Planeamiento Urbano, Ambiental y de Edificación. Aunque ya existen el Código Urbanístico (antes llamado CPU) y el Código de Edificación, el Código Ambiental nunca fue elaborado.
El fallo destaca que la demora en la concreción del mandato constitucional ha superado cualquier pauta temporal razonable, y la ausencia de un plazo específico no es motivo suficiente para eludir la obligación. La Constitución y el Plan Urbano Ambiental establecen la necesidad de un Código Ambiental, definiendo su contenido y procedimiento.
Además de la declaración de inconstitucionalidad, la Cámara ordena a la Legislatura que, mientras no se apruebe el Código Ambiental, asegure la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones ambientales, asignando a las leyes de contenido ambiental el procedimiento de doble lectura, que incluye audiencia pública. Esto se debe a que, al no haberse aprobado el Código, muchas leyes sobre medio ambiente se han dictado sin seguir este procedimiento, incumpliendo así los mecanismos de participación ciudadana previstos en materia ambiental.
Esta decisión judicial es resultado de una demanda presentada por el Observatorio del Derecho a la Ciudad en 2018 y representa una victoria para la ciudadanía porteña que ha estado exigiendo la creación de un Código Ambiental que aborde la emergencia ambiental y climática en la ciudad.
