El Registro Civil de la Ciudad celebra 140 años resguardando la identidad de los porteños.

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8 DE AGOSTO 2026.

Desde su creación en 1886, el organismo documenta los principales acontecimientos y relaciones que forman parte de la vida de los vecinos. Actualmente conserva más de 20 millones de actas y continúa incorporando herramientas digitales para facilitar los trámites. El Registro Civil de la Ciudad llega a sus 140 años de trayectoria como una institución fundamental para acompañar a los porteños en los momentos más significativos de sus vidas. Desde hace más de un siglo registra nacimientos, matrimonios, uniones convivenciales y fallecimientos, además de garantizar el acceso a documentos indispensables para demostrar vínculos familiares, ejercer derechos y proteger la identidad de cada persona.

Con el paso de las décadas, la institución fue adaptándose a los cambios de la sociedad y a las distintas maneras en que los ciudadanos se vinculan con el Estado. Las antiguas anotaciones realizadas manualmente dieron paso a sistemas digitales y procedimientos electrónicos, aunque el objetivo central permaneció vigente: dejar constancia legal de los acontecimientos esenciales de la vida, proteger la información personal y garantizar su conservación a través de las generaciones.

Una de las áreas fundamentales para cumplir con esta misión es el Archivo General del Registro Civil, que funciona en Jean Jaures 970, en el barrio de Balvanera. En ese espacio se encuentran preservados 32.323 libros que contienen registros de nacimientos, matrimonios y defunciones elaborados desde el siglo XIX hasta nuestros días. Según explica uno de los trabajadores del organismo, el archivo representa aproximadamente “28 kilómetros lineales de documentación” y constituye un verdadero registro de la historia de numerosas generaciones de habitantes de Buenos Aires.

Detrás de cada acta existe una historia individual que, al mismo tiempo, forma parte de la memoria colectiva de la Ciudad. Los documentos conservados permiten reconstruir momentos relevantes, entre ellos las numerosas muertes ocasionadas por distintas epidemias y los nacimientos, matrimonios y fallecimientos de figuras destacadas de la ciencia, las letras, la política y la cultura. Entre los nombres que aparecen en esos registros se encuentran Jorge Luis Borges, Federico Leloir, Silvina Ocampo, Jorge Bergoglio, Máxima Zorreguieta y Diego Maradona.

El Archivo procesa cerca de 2.600 pedidos por día y dispone de personal especializado en preservar, proteger, digitalizar y entregar la documentación. Entre las labores que se realizan se encuentran la elaboración de copias certificadas de partidas, el tratamiento de los documentos, su clasificación e indexación y la incorporación de la información al Registro Civil Electrónico.

La institución también experimentó en los últimos años un importante proceso de transformación tecnológica, que permitió convertir a formato digital la totalidad de su patrimonio documental: más de 20 millones de actas. Cada registro digital dispone de tres copias de seguridad y, paralelamente, se conserva el ejemplar físico original. Este sistema disminuye la necesidad de manipular los libros históricos y permite agilizar la entrega de las partidas solicitadas, que pueden estar disponibles en períodos que van de las 24 a las 72 horas.

“Los porteños tenemos un excelente registro civil que acompaña los cambios que viven las sociedades modernas. Es testigo y de algún modo es vanguardia. Tenemos digitalizado gran parte de los procesos administrativos que preservan la historia de los vecinos”, señaló Ezequiel Sabor, secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano.

De los antiguos registros en papel a las audiencias por videollamada

La transformación del Registro Civil también se refleja en los servicios que ofrece a los ciudadanos. Además de preservar su patrimonio documental, el organismo fue sumando nuevas alternativas de atención y gestión para responder a las modificaciones que atravesaron las relaciones personales y las formas de formalizar los vínculos.

Entre las incorporaciones más recientes se encuentran las uniones convivenciales mediante modalidad virtual, una opción que comenzó a implementarse en 2023. El sistema permite que tanto los integrantes de la pareja como los testigos participen de la audiencia mediante una videollamada, evitando la necesidad de concurrir personalmente a una oficina del Registro Civil.

El procedimiento comienza de manera online mediante TAD, utilizando un usuario miBA. Luego de concretarse la audiencia, el documento correspondiente queda disponible en formato electrónico, completando así un trámite que puede realizarse a distancia.

La cantidad de parejas que optan por esta modalidad muestra la rápida aceptación de la herramienta. Durante 2023 se concretaron 1.676 uniones convivenciales virtuales, mientras que en 2024 la cifra ascendió a 3.388. En 2025 se alcanzaron 4.008 registros. En los primeros seis meses de 2026, de las 3.062 parejas que finalizaron el procedimiento, 2.271 decidieron llevar adelante la audiencia de manera remota. Esto significa que aproximadamente tres de cada cuatro parejas eligieron la alternativa virtual.

La registración de la convivencia permite dejar constancia oficial del vínculo y acceder a distintos derechos y beneficios, entre ellos sumar a la pareja a una obra social, tramitar licencias laborales vinculadas con una enfermedad del conviviente, gestionar determinados créditos en conjunto o solicitar algunas pensiones.

La posibilidad de realizar la audiencia de forma remota también representa una solución para quienes tienen dificultades para trasladarse, cuentan con horarios laborales complejos o tienen a sus testigos en diferentes puntos de la Ciudad.

Así, desde los antiguos libros manuscritos del siglo XIX hasta las actuales audiencias realizadas mediante videollamada, el propósito esencial continúa siendo el mismo: documentar los acontecimientos que forman parte de la vida de las personas y garantizar el ejercicio de sus derechos.

A 140 años de su creación, el Registro Civil de la Ciudad continúa incorporando tecnología, actualizando sus procedimientos y ampliando sus servicios. Sin embargo, detrás de cada innovación permanece la función que dio origen a la institución: registrar los hechos fundamentales de la vida y preservar la identidad de las distintas generaciones de porteños.