Costanera Norte: solicitud de protección legal para detener las construcciones en la Reserva Ecológica

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20 DE SEPTIEMBRE 2023

La Asociación de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (CECEN) de la UBA ha introducido una medida de protección legal solicitando la paralización de las construcciones dentro de la Reserva Ecológica Costanera Norte, que contempla la edificación de sitios de comidas. La iniciativa del Gobierno de la ciudad, en efecto desde comienzos de año, es ahora objeto de oposición por parte de los estudiantes de la UBA, quienes coadministran la reserva. Estos alertan sobre la posible «afectación irreversible a la coherencia ecológica» del área protegida. En contraposición, en la Reserva de Costanera Sur, también se desarrolla la edificación de lugares para beber y comer.

«Exigimos la implementación de una medida preventiva para que se ordene el cese inmediato de todas las construcciones y acciones relacionadas que puedan comprometer la biodiversidad de la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria – Costanera Norte, hasta que se lleve a cabo la pertinente Evaluación de Impacto Ambiental (EIA)», detallaron los estudiantes en el documento de protección legal ya formalizado, y que fue derivado al Juzgado en lo Contencioso, Administrativo y Tributario N°9 de la Ciudad.

El documento de 70 páginas, complementado por más de 1500 páginas de anexos y pruebas, emerge tras varios meses en los que los estudiantes se agruparon para oponerse a la iniciativa gubernamental al identificar la llegada de maquinarias de construcción a la reserva. Así, formaron la Asamblea en Defensa de la Reserva y actualmente introdujeron el pedido de protección legal, respaldado también por la Fundación Ciudad. Los solicitantes enfatizaron en la falta de transparencia informativa respecto a la totalidad de las construcciones y cómo obtuvieron dicha información después de una «investigación detallada» a pesar de «la notable resistencia del gobierno».

Respecto a esto, delinearon las construcciones que pudieron verificar anexando los respectivos decretos oficiales. La mayor preocupación para los estudiantes es la edificación de dos «zonas de servicios», que las visualizaciones del proyecto de la Secretaría de Ambiente describen como locales para comida con terrazas, mesas, sillas y mostradores, uno situado cerca de la orilla del Río de la Plata. «La creación de dos lugares de comida en la Reserva Ecológica podría generar efectos que comprometan seriamente la coherencia ecológica de la zona», señalaron los estudiantes sobre los riesgos de estas edificaciones.

En el pedido de protección legal se listan las consecuencias de tener bares en el área protegida: «La polución proveniente de plásticos desechables usados para consumo de alimentos; la contaminación acústica que podría ser causada por la aglomeración y el uso de sistemas de sonido; la contaminación lumínica que podría interferir en los procesos naturales y movimientos de las especies», describieron y alertaron sobre la «gestión inapropiada de residuos, potenciales derrames de sustancias con impacto dañino sobre la flora y fauna, y la falta de infraestructuras adecuadas para el tratamiento de efluentes y desperdicios».

Los estudiantes también argumentaron que para los sitios de comidas «no se realizó una EIA, no se llevó a cabo una audiencia pública y es la construcción que representa el mayor riesgo». Además de los lugares de comida, las construcciones abarcan ciclovías, pérgolas, baños y un centro de interpretación, que según los estudiantes, se está erigiendo en la «zona intocable» de la reserva. La Asamblea tiene programada una nueva reunión para discutir el asunto este viernes, mientras planea un festival de cine ambiental para el próximo 28 de septiembre.

Hace algunos meses, el Consejo Directivo de la FCEN emitió una resolución que reflejaba la nota oficial presentada al rectorado de la UBA por la Dirección General de Áreas de Conservación de la Secretaría de Ambiente, solicitando la aprobación para la «construcción de dos áreas con servicio de comidas». En esta resolución, el Consejo Directivo mostró su «profunda inquietud por las construcciones».

También destacó que la Facultad no fue previamente consultada antes de las construcciones y alertó sobre el impacto negativo que las labores recientes en el humedal causan. Del mismo modo, expresó que «la instalación de sitios de comida podría tener un impacto adverso en la biodiversidad y en la distribución y dinámicas de las poblaciones».

En otra parte de la ciudad, en la Reserva Ecológica Costanera Sur, el GCBA también está desarrollando la construcción de dos sitios gastronómicos: el «Bar Bajo Espigón», situado cerca de la entrada principal de la reserva, y el «Bar de Playa». Al inquirir sobre estos lugares, fuentes del GCBA indicaron que son «zonas de servicios» destinadas exclusivamente a la «oferta de alimentos y bebidas».

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