Una familia tipo necesitó más de dos millones de pesos para ser considerada de clase media en la Ciudad.
27 DE DICIEMBRE 2025.
El costo de vida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvió a mostrar una tendencia ascendente durante noviembre, elevando de manera significativa los ingresos necesarios para sostener un nivel de vida acorde a la clase media. Según el último informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), un hogar tipo integrado por dos adultos y dos menores debió contar con ingresos mensuales de al menos 2.076.905 pesos para ser considerado dentro del sector medio. Asimismo, para no quedar por debajo de la línea de pobreza, ese mismo grupo familiar necesitó un ingreso mínimo de 1.308.061 pesos, reflejando el impacto del aumento de precios, especialmente en alimentos y servicios esenciales.
El relevamiento oficial precisó que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que establece el umbral de la indigencia, alcanzó en noviembre un valor de 703.325 pesos para la familia tipo analizada. Este incremento respecto del mes anterior se produjo en un escenario en el que el índice de precios al consumidor de la Ciudad registró una suba mensual del 2,4%. En consecuencia, el encarecimiento sostenido de los bienes de consumo básico y de los servicios profundizó las dificultades de los hogares porteños para sostener su posición dentro de la estructura social urbana.
El análisis interanual de los indicadores permite dimensionar la magnitud del proceso inflacionario en la capital. En noviembre de 2024, la línea de pobreza se ubicaba en 1.032.246 pesos, mientras que un año después ese valor ascendió a 1.308.061 pesos. De igual modo, el umbral de indigencia pasó de 551.679 a 703.325 pesos en el mismo período. Estos datos evidencian un aumento persistente del costo necesario para cubrir las necesidades básicas de alimentación y servicios, lo que continúa erosionando el poder adquisitivo de los vecinos.
El informe del IDECBA clasifica a los hogares porteños en distintos estratos de acuerdo con sus ingresos mensuales. Bajo esta metodología, se considera en situación de indigencia a quienes perciben hasta 703.324,95 pesos. El segmento de pobreza no indigente comprende a los ingresos que van desde ese monto hasta los 1.308.061,25 pesos. Por encima de ese nivel se encuentra el denominado sector medio frágil, cuyos ingresos oscilan entre 1.661.523,93 y 2.076.904,90 pesos. Finalmente, se considera clase media a los hogares con ingresos que parten desde los 2.076.904,91 pesos y alcanzan hasta los 6.646.095,71 pesos, cifra a partir de la cual se ingresa al sector de mayores recursos.
El aumento de las canastas básicas estuvo impulsado principalmente por la suba de los alimentos, los servicios públicos y los gastos asociados al mantenimiento de la vivienda. Estos rubros tienen un peso decisivo en el presupuesto familiar, especialmente para aquellos hogares que deben afrontar alquileres o expensas en un mercado inmobiliario caracterizado por ajustes frecuentes. En este contexto, el incremento del costo de vida volvió a ubicarse por encima de la recuperación de los salarios promedio, ampliando la brecha entre ingresos y gastos.
En este marco, los especialistas económicos siguen de cerca la evolución del cierre del año. Algunas proyecciones privadas anticipan una inflación acumulada cercana al 30% entre enero y diciembre, lo que mantendría la presión sobre los umbrales de pobreza y clase media de cara al inicio de 2026. Esta dinámica obliga a muchas familias a modificar sus pautas de consumo, priorizando bienes esenciales y postergando gastos vinculados al ocio o a la compra de bienes durables.
La realidad actual de la Ciudad muestra que acceder a la clase media exige hoy ingresos que superan holgadamente los dos millones de pesos, un objetivo cada vez más difícil de alcanzar para una parte significativa de la población económicamente activa. La distancia entre la evolución de los precios y los salarios continúa siendo una de las principales preocupaciones de los vecinos, en un escenario donde los valores de la Canasta Básica Total se alejan progresivamente de los ingresos reales.
Por último, el informe del IDECBA se consolida como una herramienta fundamental para el diseño y la implementación de políticas públicas de asistencia y contención social en el ámbito local. La precisión de los datos sobre pobreza e indigencia permite identificar las zonas de mayor vulnerabilidad dentro de las distintas comunas de la Ciudad. Los resultados correspondientes a noviembre ratifican que uno de los principales desafíos para la gestión pública sigue siendo el control del precio de los alimentos, un factor que impacta con mayor intensidad en los sectores de menores ingresos.
