Repercusión en la UADE por el código de vestimenta.
9 DE OCTUBRE 2025
La Universidad Argentina de la Empresa (UADE) quedó en el centro de la polémica tras la difusión y aplicación estricta de su código de vestimenta, que prohíbe el uso de polleras cortas, tops y musculosas dentro de sus sedes. La decisión, comunicada a través del WebCampus institucional y reforzada con cartelería visible en los edificios, generó una ola de críticas y debate en redes sociales, donde estudiantes y exalumnos manifestaron posiciones contrapuestas sobre los límites entre la formalidad académica y la libertad individual.
Según informaron desde la universidad, el reglamento no es una nueva disposición, sino la reafirmación de una norma vigente desde el año 2000, incluida en el Código de Conducta que cada alumno firma al ingresar. El objetivo —según explicaron autoridades académicas— es “fortalecer un entorno de convivencia, inclusión y respeto mutuo”, así como fomentar una “presentación personal coherente con la formación profesional que la institución ofrece”.
En diálogo con Contactocom, la magíster Cristina Slica, secretaria de Asuntos Estudiantiles, sostuvo que “no se trata de una medida reciente, sino de la continuidad de una norma histórica cuyo propósito es mantener un ámbito adecuado para el desarrollo académico y profesional de los estudiantes”. La universidad aclaró que los criterios de vestimenta se extienden también a las modalidades virtuales e híbridas, apelando al “respeto por la investidura académica incluso en entornos digitales”.
El código establece de manera explícita cuáles son las prendas no permitidas dentro del campus. Entre ellas se incluyen tops, musculosas cavadas, camisetas deportivas, shorts, trajes de baño, minifaldas sin pieza superior complementaria, ojotas o Crocs, y accesorios que cubran el rostro, como gorras o capuchas. También se prohíbe el uso de ropa con mensajes ofensivos o alusiones políticas, religiosas o deportivas.
Por el contrario, la universidad considera “adecuada” la vestimenta sobria y profesional, como remeras, blusas, chombas o camisas sin escotes pronunciados, pantalones largos tipo jeans o de vestir, y faldas, vestidos o bermudas que lleguen como mínimo hasta la altura de la rodilla. En cuanto al calzado, se permiten zapatillas, zapatos cerrados o sandalias no playeras.
La institución justifica su postura bajo la premisa de que “la forma de vestir también forma parte de la experiencia formativa”, ya que los estudiantes representan a la universidad en contextos laborales, prácticas o viajes académicos. Sin embargo, uno de los puntos más controvertidos del documento es el apartado sobre “compromiso y responsabilidad”, que advierte que el incumplimiento del código puede derivar en sanciones, de acuerdo con la normativa interna vigente.
La medida desató una fuerte reacción en redes sociales. Algunos usuarios defendieron la decisión, argumentando que la universidad “solo busca mantener un ambiente profesional”, mientras que otros denunciaron que se trata de una imposición sexista y discriminatoria. “El principal cambio es que ahora controlan la vestimenta, algo que antes no hacían”, comentaron alumnos actuales. En tanto, una usuaria calificó la medida como “machirula” y comparó el nivel de control con una “sociedad policial al estilo Gran Hermano”.
En medio de la controversia, la UADE ratificó que no modificará la normativa y que continuará con los controles para garantizar su cumplimiento, reafirmando que su propósito es “mantener un entorno de respeto y profesionalismo dentro del ámbito académico”.
