Obras por Nuevos Colectivos en CABA
La Ciudad avanza con obras clave para poner en marcha el nuevo sistema de colectivos eléctricos que conectará distintos puntos de Buenos Aires
La Ciudad de Buenos Aires continúa desarrollando una serie de trabajos de infraestructura orientados a transformar el sistema de transporte público y adaptarlo a nuevas tecnologías de movilidad sustentable. En ese contexto, el Gobierno porteño finalizó una etapa de renovación vial en varios corredores estratégicos que formarán parte del recorrido del futuro TramBus, el sistema de buses eléctricos que buscará unir sectores del norte y del sur de la Capital Federal mediante unidades de gran capacidad y cero emisiones contaminantes.
Las tareas incluyeron una intervención integral sobre distintas avenidas y calles de alto tránsito, donde el pavimento asfáltico tradicional fue sustituido por estructuras de hormigón de alta resistencia. El objetivo principal de estas modificaciones es adecuar la calzada para soportar la circulación constante de vehículos eléctricos de gran porte, además de garantizar una mayor durabilidad de la superficie y disminuir la necesidad de reparaciones frecuentes.
Las obras se desarrollaron durante los primeros meses del año y abarcaron sectores de avenidas centrales como Rivadavia, La Plata, Acoyte, José María Moreno, Sáenz, Rafael Obligado y Sarmiento, además de distintos tramos de la calle Uspallata. Según indicaron desde la administración porteña, la elección de estos corredores responde al trazado previsto para el nuevo sistema de transporte eléctrico, que funcionará como complemento de la red de subtes y de los colectivos tradicionales.
Desde el Ejecutivo local señalaron que el proyecto forma parte de una estrategia más amplia orientada a impulsar alternativas de movilidad menos contaminantes y más eficientes. En esa línea, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, sostuvo que la incorporación del TramBus representa “una transformación importante en la manera de desplazarse dentro de la Ciudad”, al tiempo que remarcó que las nuevas unidades funcionarán sin emisiones y con niveles de ruido considerablemente menores a los del transporte convencional.
De acuerdo con lo informado oficialmente, las intervenciones realizadas sobre la calzada no se limitaron únicamente al recambio del material superficial. Los trabajos incluyeron la demolición de sectores deteriorados, la preparación y compactación del suelo base, la nivelación del terreno y la colocación de nuevas losas de hormigón diseñadas especialmente para resistir un uso intensivo y permanente.
Especialistas en infraestructura urbana explican que este tipo de superficie ofrece ventajas significativas frente al asfalto convencional. Entre los principales beneficios aparece una mayor resistencia al peso constante de los vehículos pesados, menor deformación con el paso del tiempo y una reducción considerable de baches y hundimientos. Asimismo, el hormigón proporciona mejores condiciones de adherencia y frenado, un aspecto considerado fundamental en corredores con alta circulación y frecuentes detenciones.
Otro de los factores que impulsó esta decisión técnica está vinculado con los costos de mantenimiento. Mientras que las carpetas asfálticas requieren reparaciones periódicas debido al desgaste provocado por el tránsito intenso y las variaciones climáticas, las losas de hormigón presentan una vida útil considerablemente más extensa. Esto permite reducir futuras interrupciones de tránsito por obras y minimizar las complicaciones diarias para automovilistas y usuarios del transporte público.
El ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, Ignacio Baistrocchi, destacó que las tareas apuntan a dejar preparada la infraestructura para una nueva etapa del transporte urbano. Según explicó, el reemplazo del asfalto por hormigón permitirá mejorar la seguridad vial y optimizar las condiciones operativas del futuro sistema eléctrico.
Las tareas se llevaron adelante dentro del denominado Plan Verano, una modalidad de trabajo que aprovecha la disminución estacional de circulación vehicular para ejecutar obras de gran magnitud con un impacto menor sobre el tránsito cotidiano. De esta manera, se buscó acelerar los tiempos de ejecución y evitar complicaciones mayores en zonas habitualmente congestionadas.
El futuro TramBus será uno de los proyectos más importantes vinculados a movilidad sustentable impulsados por la Ciudad en los últimos años. La iniciativa contempla la incorporación de una flota inicial compuesta por 52 vehículos eléctricos de gran capacidad, todos equipados con piso bajo y sistemas de accesibilidad para personas con movilidad reducida.
Las unidades estándar podrán transportar alrededor de 80 pasajeros, mientras que los colectivos articulados tendrán espacio para aproximadamente 120 usuarios. Además, contarán con baterías de autonomía extendida, capaces de recorrer varios cientos de kilómetros antes de necesitar una nueva carga.
Desde el Gobierno porteño destacan que la implementación del sistema no solo tendrá impacto en materia ambiental, sino también en la calidad de viaje de los pasajeros. Al tratarse de vehículos eléctricos, el nivel de vibraciones y ruido durante la circulación será significativamente inferior al de los colectivos impulsados por combustibles tradicionales.
Otro de los objetivos centrales del proyecto es fortalecer la conectividad entre distintos barrios y mejorar la integración con otros medios de transporte. La idea es que el TramBus funcione como una alternativa intermedia entre el colectivo convencional y el subte, ofreciendo mayor capacidad de pasajeros y recorridos más ágiles sobre corredores específicos.
La apuesta por este modelo de movilidad se enmarca en una tendencia que ya comenzó a expandirse en distintas ciudades del mundo, donde los sistemas eléctricos ganan protagonismo como respuesta a los desafíos ambientales y a la necesidad de reducir las emisiones generadas por el transporte urbano.
En paralelo, la Ciudad también analiza nuevas medidas orientadas a ampliar la infraestructura vinculada a tecnologías limpias, incluyendo estaciones de carga eléctrica y futuras adaptaciones sobre otros corredores estratégicos.
Con la finalización de esta etapa de obras, Buenos Aires da un nuevo paso en la preparación de la infraestructura necesaria para la llegada del TramBus, un sistema que buscará modificar parte del esquema actual de movilidad y avanzar hacia un modelo de transporte público más moderno, silencioso y sustentable.
