No vamos a poder pagar ni el Bondi
27 DE DICIEMBRE 2023
Las personas que regresaron a la rutina laboral después del feriado de Navidad se enfrentaron a importantes demoras y largas filas en las paradas de colectivos en la Ciudad de Buenos Aires. Las empresas de transporte redujeron al 50% la frecuencia del servicio en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en reclamo de aumentos en los subsidios y ajustes tarifarios acordes a la inflación.
Cientos de personas en los alrededores de la estación de Once tuvieron que esperar en filas de hasta doscientos metros de largo para tomar un colectivo. La reducción en la frecuencia del servicio comenzó el último fin de semana, pero los usuarios comenzaron a sentir los efectos al regresar a la actividad después de Navidad.
Las cámaras empresariales del transporte automotor sostienen que las empresas cuentan con el mismo nivel de subsidios y tarifas desde agosto y septiembre, sin actualizaciones, mientras que el costo del combustible ha aumentado desde mediados de diciembre. Argumentan que el costo de transportar a un pasajero, incluyendo el costo del gasoil, es de 800 pesos, pero solo pueden cubrir la mitad con el subsidio y la tarifa actual.
José Troilo, presidente de la Cámara Empresaria del Autotransporte de Pasajeros (CEAP), declaró que la decisión de reducir el servicio no es una medida de fuerza y que las empresas están haciendo lo que pueden. Afirmó que los subsidios constituyen el 90% de los ingresos y que el boleto del colectivo debería costar 800 pesos.
Los usuarios expresaron su frustración y preocupación por los aumentos en las tarifas y la posible quita de subsidios. Algunos temen que los costos del transporte público se vuelvan inaccesibles, especialmente si se llega a la cifra mencionada de 800 pesos por boleto. La situación ha generado críticas y reflexiones sobre el impacto económico en la movilidad de las personas y el sostenimiento de los servicios públicos.
