El Covid no da tregua
10 DE ENERO 2022
Por segunda vez en esta semana se dieron más de 100.000 casos de Covid positivos, cuando creímos que llegamos al pico siguen aumentando más y más.
Hoy todos tenemos un familiar, amigo, conocido o incluso nosotros mismos que cursaron la enfermedad, aunque hoy con las vacunas las secuelas son mínimas o inexistentes.
Es así como llegamos al Hospital Pirovano, en el barrio de Coghlan, donde esperamos a Marta, una enfermera que trabaja allí hace 27 años, aguardamos en la puerta porque debido a la situación sanitaria es improbable el ingreso al hospital.
Luego de unos minutos llega ella, con su ambo azul impecable y además del barbijo una máscara, me dice que no me saluda porque recién sale del hospital y no sabe que puede tener, ella esta semana está trabajando en la terapia intensiva del nosocomio, donde más del 65 % de los internados en estado crítico son vecinos que no se vacunaron.
Llegamos a un bar que hay a poco más de una cuadra sobre la Avenida Monroe, Marta solo pide un café, después de 24 horas de guardia es un milagro que siga despierta, mientras me cuenta que con 40 grados de calor lleva una vestimenta digna de un astronauta que va al espacio, que la hace perder 2 kilos cada 24 horas, puedo ver sus ojos que se empañan, sus días últimamente transcurren viendo cómo se van vidas de hombres y mujeres jóvenes, hijos, padres, hermanos, y la mayoría podrían haberse prevenido con la vacunación.
“Los que se van son cada vez más jóvenes, no se quieren vacunar porque según dicen la vacuna los va a matar, nosotros todos los días exponemos nuestra vida, a nuestra familia, la vacuna debería ser obligatoria, no podemos más, los muertos van a aumentar muchísimo, hay una desinformación total sobre la vacuna, es lo único que te va a salvar la vida”.
Las visitas siguen prohibidas en la terapia de Covid, los que están allí internados mueren solos y el que se salva se vacuna, no quieren volver a pasar por eso, los familiares dicen que no pueden creer que haya llegado a esa situación, pero de qué sirve, ya no está.
Marta está cansada así que se retira a su casa, le agradecí de corazón su labor, hoy más que nunca es más que una profesión una tarea inigualable, no solo arriesgan su vida, el amor que le ponen a lo que hacen y la dedicación no se puede comparar con nada visto. Los médicos, enfermeros, camilleros, gente de limpieza y administrativos de los hospitales de la Ciudad son hoy nuestros más grades héroes en este lio.
