Suspensión de Nuevas Obras de Construcción en la Ciudad de Buenos Aires
16 DE AGOSTO 2024
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha decidido suspender todos los permisos para nuevas obras de construcción hasta que se apruebe la reforma del Código Urbanístico (CUR), cuyo proyecto se encuentra en la Legislatura desde hace diez días. La medida busca evitar una avalancha de permisos de última hora bajo el Código actual, que el oficialismo pretende reformar.
Entre los aspectos destacados de la reforma impulsada por el gobierno de Jorge Macri se encuentra la reducción de algunas alturas permitidas para adaptarlas a las «escalas barriales» y reservar los grandes desarrollos únicamente para avenidas.
En consecuencia, el jefe de gobierno porteño ha firmado un decreto que suspende los trámites para obtener Certificados Urbanísticos de Registros de Etapa Proyecto para ampliaciones o nuevas construcciones a partir de este viernes. Esta suspensión aplica a inmuebles ubicados en la Unidad de Sustentabilidad de Altura Baja 1 (con un máximo de 9 metros de altura) y en la Unidad de Sustentabilidad de Altura Baja 2 (con una altura máxima de 11.60 metros). El decreto establece que estos proyectos estarán suspendidos por 180 días continuos o hasta que se apruebe la ley que introduce los cambios en el CUR, lo que ocurra primero.
Sin embargo, se aclaró que la nueva normativa no es retroactiva, por lo que no afectará a las autorizaciones ya en curso.
El 31 de julio, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) envió a la Legislatura porteña el proyecto de ley para actualizar el Código Urbanístico (CUR). Esta iniciativa busca modificar varios apartados del Código aprobado en 2018, el cual ha sido cuestionado por las agrupaciones vecinales debido al desmedido avance inmobiliario que provocó en los barrios residenciales de casas bajas.
Las modificaciones periódicas al Código están establecidas por la ley que lo creó e implican, además, un tratamiento de doble lectura con audiencia pública, por lo que la aprobación final de la normativa no se espera antes de fin de año.
Entre los ajustes propuestos por el gobierno se incluye la readecuación de la Unidad de Sustentabilidad Baja (USAB), la tipología que regula las construcciones de menor escala en la ciudad. Actualmente existen dos tipos de USAB —1 y 2— que se ampliarán a tres —0, 1 y 2—, correspondientes a alturas máximas de 9, 12 y 14.6 metros. Asimismo, el proyecto contempla la ampliación de los «centros libres de manzana», es decir, los espacios que deben permanecer sin construir en el interior de las manzanas, que habían sido reducidos en el CUR de 2018.
Estos ajustes se realizarán «priorizando las escalas barriales y protegiendo la identidad de cada barrio».
El proyecto de ley presentado no solo busca modificar la normativa de construcción, sino que también pretende incorporar una serie de inmuebles al catálogo de protección patrimonial. Según el Gobierno porteño, se trata de «4,209 inmuebles con valor arquitectónico que actualmente se encuentran en el catálogo preventivo».
Además, la iniciativa contempla la creación de mecanismos para «impulsar la zona sur» de la ciudad mediante «un sistema de incentivos para el desarrollo de construcciones en esos barrios». Aseguran que, desde la aprobación del CUR en 2018, «de las 4,201 nuevas construcciones aprobadas, solo 191 —el 4.8 por ciento— se localizan en las comunas del sur».
Aunque el proyecto ya ha sido ingresado a la Legislatura y asignado a la Comisión de Planeamiento Urbano, aún no se ha fijado una fecha para la reunión y discusión del articulado.
El CUR, aprobado en 2018 para reemplazar el antiguo Código de Planeamiento Urbano (CPU), ha recibido críticas tanto de vecinos como de organizaciones desde antes de su sanción. Las críticas incluyen la promoción de un «aumento exponencial del volumen constructivo, las alturas y el avance sobre los pulmones de manzana, las líneas de frente y de retiro» y el «explotación comercial, saturación de usos del suelo y servicios», de acuerdo con una declaración de la Interbarrial, creada para frenar el avance inmobiliario indiscriminado en los barrios.
Esta organización también advirtió que el CUR permitía «el avance sobre los espacios verdes y la pérdida del arbolado urbano», así como «la destrucción del patrimonio histórico y arquitectónico de los barrios».
Las problemáticas abarcan todos los barrios, que en los últimos años han visto el surgimiento de nuevas organizaciones vecinales con el objetivo concreto de rechazar las modificaciones normativas impuestas por el nuevo CUR.
De hecho, muchas de las agrupaciones que hoy forman parte de la Interbarrial ya han presentado en la Legislatura proyectos de ley propios para limitar las alturas y capacidades constructivas autorizadas por la nueva normativa en sus barrios. Más de diez proyectos de este tipo han sido presentados, de los cuales solo han tenido éxito los casos de Bajo Belgrano y Lomas de Núñez, donde los legisladores aprobaron normas para regular la construcción. Los demás proyectos aún esperan en comisiones, lo que ha llevado a las organizaciones a reclamar en unidad la modificación integral del CUR en toda la ciudad.
Ahora, habrá que esperar los tiempos legislativos para implementar los cambios en el Código Urbanístico. Mientras tanto, las nuevas obras de construcción en la ciudad permanecerán suspendidas.
