Falta de agua en La Boca, Barracas y San Telmo: Denuncias y situación actual
14 DE AGOSTO 2024
Desde mediados de julio, vecinos y vecinas de La Boca, Barracas y San Telmo han denunciado problemas con el suministro de agua potable. Aseguran que hay una «falta significativa» de presión, y en algunos casos, las viviendas se han quedado completamente sin agua. En respuesta, se vieron obligados a comprar bombas, recurrir a la solidaridad vecinal para compartir agua, o incluso mudarse a otras casas. Aunque Aysa ha afirmado que el problema se debió a una cañería que fue reparada este martes, los residentes sostienen que no han recibido una respuesta concreta de la empresa.
«Desde hace dos semanas, en La Boca, Barracas y San Telmo estamos experimentando una considerable falta de presión de agua, lo que afecta nuestras actividades diarias y nuestra calidad de vida». Así comienza el comunicado con el que los residentes de estos barrios decidieron informar a la prensa sobre su situación desde mediados de julio. Están organizados en un grupo de WhatsApp que, según indicaron a este diario, ya cuenta con más de 80 miembros que continúan sumando reclamos y han presentado una nota formal al Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS).
María Eugenia Lanfranco, vecina de La Boca desde hace 34 años, es una de las afectadas. Vive en un primer piso y relata que «estamos siendo víctimas de la ausencia de agua debido a la falta de presión». «Solo tenemos agua en las plantas bajas, en los grifos cercanos a la puerta de entrada», agrega y señala que, en su caso, ha tenido que depender de la solidaridad de un vecino con cisterna que sí cuenta con servicio: «Él me pasa agua con una manguera desde su tanque al mío. Otros vecinos optaron por instalar bombas desde la entrada de agua, pero en muchos casos se queman debido a la baja presión».
Por otro lado, Lucía Ruderman se vio obligada a mudarse. «Desde el jueves pasado, tuve que trasladarme con mis hijos a la casa de mi padre porque no tengo una sola gota de agua. Desde mediados de julio, me quedé sin agua caliente y la situación empeoró hasta no tener nada», cuenta. En cuanto a los reclamos a Aysa, afirma que «a todos nos dicen lo mismo: que es un problema de instalación interna y que llamemos a un profesional». En el comunicado, los residentes advirtieron que la empresa «no ha brindado solución a este grave problema, dejando a numerosas familias sin un recurso esencial».
«Frente a esta situación, los vecinos nos organizamos para hacer un pedido colectivo y exigir una respuesta inmediata y efectiva», añadieron. Según cuenta Lanfranco, esa nota no fue recibida por el servicio de atención al cliente de Aysa, ya que «nos dijeron que la única manera es llamando por teléfono y realizando reclamos individuales». «Tuvimos que llevarla al ERAS y solo entonces la recibieron», dice la vecina, quien también reclamó ante el gobierno porteño, autoridades de la Comuna N°4 y la Defensoría del Pueblo.
En el documento presentado ante ERAS hace dos semanas, al que este diario tuvo acceso, las familias advierten que «nos encontramos en una situación crítica, donde las tareas diarias se convierten en retos insuperables y la calidad de vida se ve gravemente afectada». «Cada uno de nosotros ha recibido números de reclamo a los que nunca se ha dado respuesta efectiva», añade la nota.
«Cada vez que llamamos a Aysa, nos piden el número de cliente, un correo electrónico, nos proporcionan un número de reclamo y dicen que en 24 horas llegará una cuadrilla, pero luego no sucede nada. Después de un día, el reclamo se da de baja y en los archivos figura como resuelto, aunque no se solucione nada», relata Lanfranco sobre la cadena de reclamos sin respuesta concreta que acumulan.
En respuesta a este diario, desde Aysa informaron que la falta de presión se debió a un problema en una cañería distribuidora de la zona. «El martes se realizó un trabajo en La Boca para reparar una cañería distribuidora grande. Eso era lo que estaba causando el problema. Detectaron el escape y lo repararon», afirmaron las fuentes, quienes aseguraron que «la zona debería estar normalizándose».
Al cierre de esta edición, los vecinos y vecinas indicaban que los problemas de presión aún persistían. No obstante, las facturas continúan llegando puntualmente y con significativos aumentos: «Siguen llegando a tiempo y con la tarifa cuadruplicada desde diciembre», se indigna Lanfranco.
