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10 DE FEBRERO 2024

La tormenta que azotó Buenos Aires dejó consecuencias significativas, especialmente en los barrios de Palermo, Belgrano, Retiro y Constitución, que fueron los más afectados por los anegamientos temporarios. Uno de los incidentes más notables ocurrió en la avenida Rivadavia, donde los 60 milímetros de lluvia caídos en apenas una hora inundaron numerosos negocios y edificios. Incluso, una empleada de un local en Plaza Miserere comentó de forma irónica que «hasta el Buda se puso a flotar» cuando la tormenta alcanzó su punto máximo.

El desbordamiento de las calles y la acumulación de agua también provocaron cortes de luz en varios sectores, dejando a más de 90.000 usuarios sin servicio eléctrico. Además, diversas líneas de subte se vieron afectadas, con interrupciones y servicios limitados en varias estaciones.

La situación no fue menos impactante en otros puntos de la ciudad, donde se registraron escenas de vehículos navegando por calles inundadas, contenedores de basura arrastrados por la corriente y cascadas de agua bajando por escaleras y pasajes públicos. La Biblioteca Nacional y la Avenida de Mayo fueron algunos de los lugares afectados por las fuertes lluvias.

El Aeroparque Jorge Newbery también experimentó problemas, con la demora y cancelación de vuelos debido a las condiciones climáticas adversas. Incluso un vuelo de Aerolíneas Argentinas tuvo que ser desviado a Ezeiza por la intensidad de la tormenta.

En medio de esta situación, se destaca la preocupación por el calentamiento global, ya que se informó que el mundo ha enfrentado temperaturas 1,5 grados más cálidas que en la era preindustrial durante 12 meses consecutivos. Este dato ha sido señalado como una «alerta para la humanidad» por parte de los científicos.

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