El puente centenario entre Palermo y Colegiales, en disputa: la Ciudad busca demolerlo, los vecinos resisten.

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2 DE AGOSTO 2025.

El gobierno porteño quiere reemplazar el histórico Puente Ciudad de la Paz por una nueva estructura para tránsito pesado. Vecinos, artistas y arquitectos rechazan la medida y defienden el valor patrimonial y simbólico de la obra.

En el corazón de la ciudad, donde Palermo y Colegiales se entrelazan por sobre las vías del Ferrocarril Mitre, un puente de hierro y ladrillos resiste al tiempo y, ahora, también a las topadoras. Se trata del Puente Ciudad de la Paz, una estructura centenaria construida entre 1916 y 1919 por la Compañía de Tranvías Lacroze. Su destino inicial era permitir el paso del tranvía sin interrupciones ferroviarias. Desde 1963, tras el fin de los tranvías, sirve a vehículos livianos y peatones. Hoy, está en el centro de una pulseada entre los vecinos del barrio y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Un puente con historia y estilo británico

Con una extensión de 52 metros, el puente mantiene gran parte del diseño original que recuerda al paisaje ferroviario británico. Hecho de hierro remachado y ladrillos ingleses, su presencia evoca una Buenos Aires que ya casi no existe.

La estructura está actualmente protegida por normativa patrimonial, dado que fue construida antes de 1941. Para avanzar en su demolición, la Ciudad necesita que el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP) retire dicha protección. El organismo evaluará el tema en su próxima reunión, prevista para el martes.

¿Por qué la Ciudad quiere demolerlo?

La empresa estatal Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), responsable del mantenimiento y desarrollo de este tipo de infraestructuras, propone reemplazar el puente por una estructura nueva, capaz de soportar el paso de vehículos pesados: camiones de basura, autobombas, ambulancias, entre otros. También incluye en el proyecto la instalación de rampas accesibles para personas con movilidad reducida.

El argumento central de AUSA es técnico: un informe sostiene que la vida útil del puente ha llegado a su fin. Sin embargo, esta afirmación fue discutida incluso dentro del propio CAAP, donde ya se expresó una mayoría preliminar de votos en contra de la desprotección patrimonial.

La respuesta vecinal: “Cuidemos La Paz”

Frente a este panorama, los vecinos no se quedaron quietos. Nació el grupo de WhatsApp “Cuidemos La Paz”, integrado por residentes de la calle Ciudad de la Paz entre el 0 y el 100. Su consigna es clara: defender el puente como símbolo urbano, patrimonial y afectivo del barrio.

“El puente está en perfectas condiciones para seguir cumpliendo su función. No estamos en contra de que se sumen mejoras como una rampa, pero eso no implica demoler una estructura histórica. El tránsito pesado puede circular por otras calles”, sostiene Paula Gómez Ortega, arquitecta y vecina del barrio.

En las últimas semanas se organizaron intervenciones artísticas, como la del colectivo Croquiseros Urbanos, que dibujó la estructura y expuso las obras directamente en el puente, reforzando su valor simbólico y estético.

De la clausura a la reinauguración… y a una nueva amenaza

El puente fue clausurado en 2023 bajo el argumento de que su estructura estaba comprometida. Pero luego, un nuevo estudio técnico contradijo ese diagnóstico inicial, y en abril de 2025, tras tres meses de obra, el puente fue reabierto al público por el actual jefe de Gobierno, Jorge Macri, junto a su ministro de Infraestructura, Pablo Bereciartúa.

Paradójicamente, en esa misma reinauguración, las autoridades anunciaron su eventual reemplazo. En redes sociales, el propio Bereciartúa destacó el valor patrimonial del puente, lo que contradice la actual intención de demolición.

“AUSA argumenta ahora que no se sostiene un puente que reinauguró hace cuatro meses”, cuestiona Natalia Kerbabian, arquitecta y creadora del proyecto artístico “Ilustro para no olvidar”, que retrata sitios emblemáticos de la ciudad amenazados por desarrollos urbanos. Su ilustración del puente fue acompañada de una consigna directa: “Ilustro para resistir”.

Una pieza urbana única

Los vecinos insisten en que el puente forma parte del ADN del barrio. A su alrededor florecieron bares, restaurantes y una vida urbana que sería alterada por la circulación de tránsito pesado.

“Si reemplazan el puente, se perdería una pieza urbana única en la ciudad, prima hermana del puente Bosch de Barracas. Y no creemos que se trate de recuperarlo: lo quieren destrozar para dejarnos sin puente y con camiones de basura pasando todas las noches por la cercanía al predio del CEAMSE”, alerta Gómez Ortega.

Patrimonio vs. desarrollo: ¿pueden convivir?

El debate de fondo enfrenta dos visiones de ciudad: una que apuesta por la modernización funcional sin demasiados miramientos patrimoniales, y otra que pide preservar la memoria urbana sin obstaculizar el progreso.

“El puente representa una etapa de formación y expansión de Buenos Aires. Es acervo arquitectónico, cultural, económico, simbólico. Es esencial que la ciudadanía fiscalice las decisiones urbanas de los gobiernos”, plantea Kerbabian.

Por ahora, el puente sigue protegido por ley. El CAAP, que incluye representantes de la Facultad de Arquitectura de la UBA, la Comisión Nacional de Monumentos y la Sociedad Central de Arquitectos, deberá tomar una decisión final en los próximos días.


🗓 ¿Qué sigue?

  • 📅 Próxima reunión del CAAP: martes 6 de agosto
  • 🛑 El puente no puede ser demolido sin una desprotección oficial
  • 📢 Vecinos convocan nuevas intervenciones y manifestaciones

✊ Una lucha por la memoria, el espacio y la identidad

Mientras tanto, el puente sigue allí, testigo de una ciudad que cambia sin freno. Pero también símbolo de que no todo puede —ni debe— borrarse en nombre del desarrollo. Los vecinos no luchan solo por un puente: defienden una manera de vivir el barrio.

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