Copetín Fiat, el café de esquina que nació junto a la industria automotriz y hoy cumple 60 años en Caseros.

0
El copetín fotos Constanza Niscovolos

El copetín fotos Constanza Niscovolos

3 DE AGOSTO 2025.

Una historia que une barrio, trabajo y sabores en una esquina emblemática de Tres de Febrero

En la esquina de Wenceslao de Tata y Cervantes, en Caseros, partido de Tres de Febrero, se encuentra un lugar que es mucho más que un café. Se llama Copetín Fiat, y su historia es un reflejo del crecimiento industrial y social de la Argentina de mediados del siglo XX. Desde sus orígenes como un almacén de barrio en los años 50 hasta convertirse en un bar notable, el Copetín Fiat celebra este año sus seis décadas de vida.


De almacén a bar: el inicio de una historia familiar y comunitaria

Corrían los años 50 cuando Francisco Oliverio, calabrés, y su esposa María, bonaerense de Guaminí, abrieron un pequeño almacén en esa esquina. Al frente, en el predio vecino, funcionaban los talleres de IMEMA, una metalúrgica local que fabricó vehículos nacionales como el Mitzi B40, un auto pequeño y económico. Luego, ese mismo terreno fue tomado por Fiat, que inició la producción del icónico Fiat 600, el famoso “Fitito” argentino.

La llegada de la industria automotriz italiana transformó la vida del barrio: trabajadores se multiplicaron y reclamaban un espacio de reunión cercano y accesible. Fue entonces cuando en 1965 Francisco y María decidieron sumar a su almacén un bar con despacho de bebidas, bautizándolo con el nombre de la legendaria fábrica que les había dado tanto movimiento y vida.


La época dorada del “Hombre Fiat” y el auge industrial

El contexto histórico acompaña el nacimiento del Copetín Fiat. En 1960, el país celebraba el sesquicentenario de la Revolución de Mayo, pero también el llamado “Año Motorístico Argentino”: el presidente Arturo Frondizi firmó un decreto que incentivaba la industria automotriz nacional, impulsando la producción local y la llegada de inversiones extranjeras.

Durante la presidencia de Arturo Illia, en la década siguiente, la economía creció, la clase media se consolidó y ser un “Hombre Fiat” era símbolo de progreso y pertenencia a una pujante clase obrera. El Copetín Fiat se convirtió en punto de encuentro de esos trabajadores, que buscaban un lugar para comer rápido, socializar y sentirse en casa.


Un local con alma italiana y sabores que perduran

Con una superficie pequeña —similar al tamaño de un Fiat 600—, el Copetín conserva el encanto de un almacén-bar tradicional. Su barra de madera exhibe productos caseros que hoy son un sello, elaborados en su cocina: sfogliatellas, arancinis, m’beyús, profiteroles, alfajores de maní, canelés y pitta mpigliata, todos con influencia italiana.

El café, preparado con maestría por Antonio Papaianni —quien lleva 60 años en el rubro— es exquisito, y el espacio, aunque habilitado “copetín al paso”, habilita algunas mesas en la vereda durante el buen tiempo.

El plato más emblemático es el “Comprimido”, un sánguche que combina jamón crudo, queso y dulce de batata, creado para los obreros con poco tiempo que pedían almuerzo y postre juntos.


Entre anécdotas, historia y lazos familiares

La historia del bar es también la historia de una familia. Después de que Carlos, uno de los sobrinos, dejara el negocio, Antonio quedó al frente, se casó con Betty en 1972, y juntos criaron a cuatro hijos, entre ellos Gregorio, quien hoy trabaja junto a sus padres y su esposa Daniela.

El Copetín vivió momentos claves de la Argentina industrial. En 1972, la planta Fiat estuvo marcada por el secuestro y asesinato de su director general Oberdan Sallustro por parte del ERP, un hecho que sacudió al país y a la empresa. Luego, en 1979, la apertura a la importación afectó la producción local y el Fitito dejó de fabricarse en 1982.

Con la fusión de Fiat y Peugeot en Sevel, cambió también la clientela: de obreros a empleados administrativos. La pandemia por COVID-19 trajo otro cambio, con más vecinos del barrio acercándose a conocer la propuesta gastronómica del local.


Hoy, un bar notable con legado y futuro

Declarado Bar Notable por el municipio de Tres de Febrero en 2021, el Copetín Fiat se mantiene vivo gracias a su sabor, su historia y el amor familiar que lo sostiene.

Su popularidad creció con la cuenta de Instagram @copetinfiat, donde Gregorio comparte imágenes y conecta con amantes del Fitito, foodies e influencers, ampliando la clientela más allá del barrio.


Fiesta para los 60 años: sábado 9 de agosto

Para celebrar seis décadas, la familia Papaianni organizará un festival callejero con stands de cerveza, vermús, ginebra, vino, música en vivo y platos típicos del Copetín. La calle Cervantes será cortada para el evento que promete reunir a vecinos, trabajadores y fanáticos del bar.

Habrá dos Fititos y un 128 IAVA custodiando la entrada, y se espera la concurrencia de hasta 300 personas, cifra máxima para la que están preparados. La entrada se adquiere a través de las redes sociales del Copetín.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *