El Palacio Ceci vuelve a abrir sus puertas y recupera un lugar central en la historia cultural de Villa Devoto
La Ciudad de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo en la recuperación de su patrimonio histórico con la reapertura del Palacio Ceci, uno de los edificios más representativos de Villa Devoto y una construcción que forma parte de la memoria arquitectónica, educativa y social del barrio desde hace más de un siglo.
Luego de un extenso proceso de restauración y puesta en valor impulsado por el Ministerio de Cultura porteño, el emblemático inmueble volverá a recibir visitantes y se incorporará a las actividades culturales y educativas de la Ciudad, preservando el espíritu que lo convirtió en un verdadero símbolo de la identidad devotense.
La reinauguración fue organizada en el marco de las celebraciones por el Día de la Patria y busca destacar no solo la recuperación material del edificio, sino también el valor histórico de un espacio que acompañó distintas etapas del crecimiento de Buenos Aires.
Las actividades comenzarán en la Plaza Arenales, donde vecinos y visitantes compartirán una jornada abierta que incluirá chocolate caliente y churros como parte de una propuesta pensada para reforzar el vínculo entre el patrimonio y la comunidad.
Posteriormente, se realizará una caminata hasta el edificio ubicado sobre la avenida Lincoln, esquina Habana, donde tendrá lugar el acto oficial de reapertura.
Una vez finalizada la ceremonia, el público podrá recorrer las instalaciones restauradas y conocer de cerca los distintos trabajos realizados para devolverle al Palacio su esplendor original. Además, el histórico jardín será escenario de un concierto de música en vivo interpretado por un trío de cuerdas, completando una propuesta que combina arquitectura, historia y arte.
La historia del Palacio Ceci se remonta a las primeras décadas del siglo XX. Su construcción comenzó en 1913 y finalizó en 1918, bajo la dirección de la firma constructora Ceci Hermanos, perteneciente a la familia del empresario y constructor Nicolás Ceci.
El proyecto fue concebido como una elegante residencia suburbana inspirada en las corrientes arquitectónicas francesas e italianas de la época, un estilo ecléctico que buscaba integrar refinamiento estético, innovación tecnológica y materiales de primera calidad.
Desde sus orígenes, la propiedad se destacó dentro del paisaje urbano de Villa Devoto por sus dimensiones, su diseño y el nivel de detalle incorporado en cada uno de sus ambientes.
El edificio conserva una enorme riqueza patrimonial que se expresa en numerosos elementos originales cuidadosamente preservados durante el proceso de restauración.
Entre ellos sobresalen los pisos y escaleras de mármol de Carrara, las estructuras de roble de Eslavonia, los vitrales artísticos, los frescos pintados en paredes y cielorrasos, los herrajes ornamentales y una gran variedad de detalles artesanales traídos especialmente desde distintas ciudades europeas.
También forman parte de ese legado histórico los revestimientos de granito, los azulejos decorados a mano, antiguos elevadores montaplatos que comunicaban las distintas plantas y diversos adelantos tecnológicos que, para la Buenos Aires de comienzos del siglo XX, resultaban verdaderamente innovadores.
Sin embargo, el valor del Palacio Ceci trasciende ampliamente su importancia arquitectónica.
A partir de 1938 el edificio comenzó a funcionar como sede de la Escuela de Educación Especial Bartolomé Ayrolo, institución que durante décadas desarrolló allí una intensa tarea educativa y social.
Generaciones de alumnos, docentes y familias construyeron parte de su historia dentro de esas paredes, transformando al Palacio en un punto de referencia para toda la comunidad de Villa Devoto.
Con el paso del tiempo, la escuela trasladó sus actividades a una sede moderna construida en el terreno lindero, aunque el edificio histórico continuó formando parte del patrimonio afectivo del barrio.
El reconocimiento oficial de su importancia llegó en 2001, cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Ley Nº 656, mediante la cual el Palacio Ceci fue declarado bien protegido y de interés arquitectónico.
Esa protección permitió preservar un inmueble considerado una pieza fundamental del patrimonio urbano porteño y sentó las bases para el proceso de recuperación que comenzó años más tarde.
Las tareas de restauración se iniciaron en mayo de 2023 y demandaron una compleja intervención sobre buena parte de la estructura.
Los trabajos abarcaron la puesta en valor de la fachada principal, el subsuelo, la planta baja, el primer piso y el histórico jardín que rodea la construcción.
Además de recuperar los elementos decorativos originales, la obra contempló la modernización integral de las instalaciones técnicas mediante la incorporación de nuevos sistemas contra incendios, redes eléctricas, sanitarias, electromecánicas, climatización e iluminación.
Uno de los desafíos más importantes del proyecto fue respetar la autenticidad histórica del edificio sin alterar sus características originales.
Para ello, antes del inicio de las obras se desarrolló un extenso trabajo de investigación documental y relevamiento arquitectónico que permitió identificar materiales, técnicas constructivas y criterios de intervención adecuados para cada sector.
La restauración involucró a equipos multidisciplinarios integrados por arquitectos, ingenieros, restauradores y artesanos especializados, quienes trabajaron minuciosamente sobre vitrales, mármoles, maderas, molduras, revoques ornamentales y la cúpula principal del edificio.
Cada elemento fue analizado y recuperado con el objetivo de conservar la mayor cantidad posible de piezas originales y garantizar que el resultado final mantuviera el espíritu con el que el Palacio fue concebido hace más de cien años.
A partir de su reapertura, el edificio pasará a integrarse a las propuestas impulsadas por el Ministerio de Cultura de la Ciudad, manteniendo una fuerte impronta educativa vinculada a los oficios patrimoniales, la conservación arquitectónica y la restauración de bienes históricos.
La intención es que el Palacio Ceci no sea únicamente un espacio para contemplar el pasado, sino también un ámbito de formación y transmisión de conocimientos para las nuevas generaciones.
Su recuperación representa, además, la puesta en valor de un lugar profundamente ligado a la identidad de Villa Devoto, un barrio que conserva una importante tradición histórica y cultural dentro de la Ciudad de Buenos Aires.
En una fecha cargada de simbolismo como el 25 de Mayo, la reapertura del Palacio invita también a reflexionar sobre la importancia de preservar aquellos edificios que forman parte de la memoria colectiva y ayudan a comprender la evolución de la vida urbana porteña.
Con esta restauración, la Ciudad recupera no solo una joya arquitectónica de comienzos del siglo XX, sino también un espacio que durante más de un siglo acompañó la historia de miles de vecinos y que ahora vuelve a abrir sus puertas para proyectar ese legado hacia el futuro.
