Tres Cadáveres en Llamas: La Historia No Contada del Crimen Más Macabro de la Villa 31

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21 DE AGOSTO 2024

En marzo de 2018, tres personas de origen peruano fueron ejecutadas e incineradas en un carrito de cartonero. Hoy, cinco años después, la Justicia federal ha solicitado la elevación a juicio del principal acusado.

El 9 de marzo de 2018, el barrio San Martín de la Villa 31 experimentó el inconfundible olor de carne humana quemada. La columna de humo era visible desde el otro lado del muro que separa esa sección del asentamiento de Retiro de las vías del tren del mismo nombre. En la manzana 103 de la Villa, tres cuerpos se incendiaban en un carrito de dos ruedas, utilizado para recolectar cartón. Quienes iniciaron el fuego usaron lo que tenían a mano: telas, maderas, trozos de alfombra y caucho, rociados con alcohol etílico. Los oficiales del cuerpo de Prevención Barrial de la Policía de la Ciudad llegaron al lugar a las 3:40 AM para observar la escena, a diez minutos a pie de la Casa Rosada.

Las víctimas, casi completamente carbonizadas, fueron identificadas posteriormente tras las autopsias realizadas en la Morgue Judicial del Cuerpo Médico Forense. Se trataba de Robinson Pachau Quille, Gerson Fernando Mendoza Silva y una mujer, que probablemente era Liz de la Cruz Barrientos, todos ellos de Perú. Pachau Quille y Liz de la Cruz eran pareja y operaban un pequeño restaurante en el barrio San Martín. También enfrentaban conflictos con ciertos individuos.

La modalidad del crimen resultaba desconcertante. El sicariato relacionado con el narcotráfico, común en esa zona de la Villa 31, no solía involucrar la quema de los restos de las víctimas en público, a menos que se quisiera enviar un mensaje. Sin embargo, la marca narco era evidente desde los primeros testimonios. Así, el caso pasó de una fiscalía de instrucción a la Fiscalía Federal N°1, dirigida en ese momento por Jorge di Lello, hoy fallecido, quien concentraba las investigaciones sobre las bandas en la 31, con tareas a cargo del secretario Javier de Elío, un experto en el mapa de la violencia en Retiro. Esta semana, cinco años después, la Fiscalía Federal N°1, ahora bajo Ramiro González, solicitó la elevación a juicio de Giancarlo Paredes Crisóstomo, de 31 años, originario de Perú, vecino de la Villa, actualmente detenido en el penal de Ezeiza, el principal acusado en este macabro crimen.

Según varios testigos, el motivo fue una deuda relacionada con el narcotráfico. Según el documento de elevación a juicio, las tres víctimas fueron capturadas el 7 de marzo y mantenidas cautivas en el asentamiento, posiblemente en el restaurante de la pareja. “Allí fueron torturados y luego les dispararon, utilizando al menos una pistola semiautomática de simple y doble acción, calibre 9X19mm, marca Bersa, modelo Thunder N° 540068, causándoles la muerte. Posteriormente, los cuerpos sin vida fueron cargados en un carrito de cartonero y trasladados hasta la Manzana 103”, detalla el documento.

Paredes no habría actuado solo: se cree que tuvo un cómplice para llevar a cabo el asesinato de la pareja y del cocinero, con la colaboración de cuatro sospechosos para cargar los cuerpos.

El motivo del asesinato “estaría vinculado con la propiedad que la pareja, compuesta por Pachau Quille y De la Cruz Barrientos, tenía en la Villa 31, donde habían instalado un restaurante que planeaban alquilar. Mendoza Silva trabajaba en ese comercio”, añadió el fiscal González. Pachau Quille y Liz compraron el restaurante en 2015, pero no lograron venderlo. Durante un viaje a Perú, informaron a su familia sobre problemas con “quien manda en la villa de Retiro, que además está preso”, el conocido capo César Morán de la Cruz. La Fiscalía Federal N°1 sospechó que César Morán ordenó los crímenes, aunque no pudo confirmarlo por el momento. En enero de 2018, seis meses antes de los asesinatos, se descubrió que alguien había entrado al restaurante para usurparlo y cambiar la cerradura. La pareja, lejos de rendirse, denunció la usurpación a la Justicia.

Giancarlo, alias “El Contador”, resultó ser el supuesto recaudador de la venta de drogas de la banda de César. La ejecución de las tres víctimas pudo haber ocurrido en dos lugares: en el restaurante o en otro refugio llamado “La Carnicería”, ubicado en la manzana 105, que fue allanado en el caso. Allí se incautaron escopetas, nueve panes de cocaína, trece armas de fuego y 16 celulares, además de un chaleco de la PFA.

El cocinero Gerson, por su parte, tenía antecedentes con la banda de Morán de la Cruz: había sido imputado en una causa junto al capo y su hijo Bladimir por incendiar la casa de una mujer en el asentamiento en 2015 para extorsionarla, mientras ella estaba dentro con su bebé. Su antigua afiliación no le salvó. Once días después del triple asesinato, llegó un correo anónimo a la PROCUNAR, el área de la Procuración que investiga delitos narco. El informante no solo denunció a Giancarlo, sino que también lo acusó de sobornar a un policía local que le daba protección. Además, proporcionó la dirección donde Paredes se ocultaba. “Espero que lo capturen, ya que si no, seguirá matando gente”, escribió el delator. Finalmente, “El Contador” fue capturado en Perú en mayo de 2021. También era buscado por el Juzgado N°31 por otro crimen en la Villa cometido en 2017, una ejecución de cinco tiros en la cabeza.

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