Rescataron 14 caniches hacinados y con signos de maltrato en Flores: la vivienda ya había sido allanada por el mismo delito.

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18 DE SEPTIEMBRE 2025

Un nuevo allanamiento en el barrio porteño de Flores reveló otra vez una escena de maltrato y abandono animal: 14 caniches toy fueron rescatados de un criadero clandestino que funcionaba en condiciones de hacinamiento e insalubridad, en la misma dirección donde en octubre de 2024 ya se había llevado adelante un procedimiento similar.

El operativo, coordinado por la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), constató que en el domicilio de la calle Arrotea al 600 persistía la actividad ilegal pese a la clausura dispuesta el año pasado.


Un criadero ilegal reincidente

Durante el procedimiento, los investigadores hallaron 11 hembras adultas, un macho joven de aproximadamente ocho meses y tres hembras preñadas. Además, encontraron dos cachorros de menos de 45 días escondidos dentro de un placard, lo que reflejó el nivel de ocultamiento y precariedad en el que eran mantenidos los animales.

La vivienda tampoco cumplía con condiciones mínimas de salubridad: los perros carecían de alimento, tenían solo un pequeño bebedero, estaban sucios y presentaban un fuerte olor a materia fecal. Muchos de ellos sufrían otitis, sarro dental y ausencia total de controles sanitarios, ya que ninguno contaba con libretas de vacunación.

Fuentes oficiales señalaron que, pese a la clausura impuesta en 2024 tras el rescate de 57 perros de la misma raza, los responsables habían reanudado la actividad ilícita en el mismo lugar, utilizando jaulas y espacios reducidos para la cría y el encierro de los animales.


Investigación y coordinación interinstitucional

El procedimiento fue resultado de una investigación que se intensificó a partir del análisis de la documentación secuestrada en el primer operativo. Gracias a esas pruebas, la UFEMA dispuso nuevas tareas de campo y vigilancia encubierta, que confirmaron la continuidad del criadero ilegal.

La intervención contó con la participación conjunta de:

  • el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal,
  • la División Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad,
  • la Dirección General de Control Ambiental y la Dirección General de Control y Fiscalización,
  • la División Perros de la Policía de la Ciudad,
  • la Dirección General de Canes y Felinos Domésticos del Gobierno porteño,
  • y un equipo de profesionales veterinarios.

Los especialistas constataron en el lugar la existencia del criadero clandestino y elaboraron un informe sanitario detallado sobre el estado de cada ejemplar.


Clausura reimplantada y rescate de los animales

Ante la evidencia, y considerando que ya existía una clausura previa, las autoridades resolvieron reimplantar la clausura del inmueble y proceder al secuestro de todos los animales y de las jaulas utilizadas.

Cada uno de los caniches fue chipeado con un ID identificatorio para garantizar su seguimiento médico y legal. Posteriormente, fueron trasladados a una ONG especializada en protección animal, donde recibirán atención veterinaria, vacunas, estabilización nutricional y contención.


Antecedentes: el operativo de 2024

Este no es el primer episodio que involucra a la vivienda de Arrotea al 600. En octubre de 2024, un allanamiento anterior había permitido rescatar 57 caniches toy y secuestrar jaulas, bebederos y otros elementos utilizados para el encierro.

En esa oportunidad, las imágenes difundidas generaron una fuerte repercusión social y pusieron en debate la problemática de los criaderos clandestinos de perros de raza en la Ciudad de Buenos Aires, una actividad que prolifera pese a estar prohibida y que suele estar vinculada a circuitos de venta ilegal de mascotas.


El delito de maltrato animal y el rol de la UFEMA

La Ley 14.346 de Protección Animal, vigente en Argentina desde 1954, establece penas de prisión para quienes maltraten o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales. Entre los delitos tipificados figuran privarlos de agua o alimentos, mantenerlos en lugares inadecuados y fomentar su reproducción con fines comerciales sin control sanitario.

La UFEMA, que depende del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, tiene competencia para investigar este tipo de delitos y suele trabajar en conjunto con organismos de control ambiental, fuerzas policiales y ONG de protección animal.

Desde la fiscalía especializada recordaron que la denuncia ciudadana sigue siendo clave para detectar criaderos clandestinos y situaciones de maltrato: “Muchas veces la colaboración de los vecinos es lo que permite iniciar una investigación y salvar a los animales”, indicaron voceros judiciales.


El destino de los caniches rescatados

Los 14 perros serán evaluados por profesionales veterinarios y permanecerán bajo observación hasta que su estado de salud lo permita. Una vez recuperados, pasarán a disposición de organizaciones protectoras que impulsarán procesos de adopción responsable.

Los especialistas subrayan que, en casos de criaderos ilegales, muchos animales requieren largos períodos de rehabilitación, ya que llegan con traumas físicos y conductuales derivados del encierro, la falta de socialización y la reproducción forzada.


Una problemática persistente

Los criaderos ilegales de perros de raza siguen siendo una preocupación en distintos barrios porteños. A pesar de los operativos, su rentabilidad en el mercado clandestino de mascotas motiva a algunos criadores a reincidir.
Según estimaciones de ONG, la venta ilegal de caniches toy puede alcanzar precios elevados en redes sociales y sitios informales, lo que impulsa la reproducción indiscriminada y sin controles.

En ese marco, las autoridades porteñas insisten en la importancia de adoptar mascotas en lugar de comprarlas, y en denunciar los criaderos sospechosos. “Cada perro rescatado es una vida recuperada, pero lo fundamental es cortar con el negocio que hay detrás”, remarcaron desde una asociación protectora.

El nuevo rescate en Flores expone la gravedad y la persistencia del maltrato animal en criaderos clandestinos. Pese a la clausura previa y a los procedimientos judiciales, la actividad volvió a desarrollarse en el mismo domicilio, lo que evidencia la necesidad de reforzar controles, sanciones y políticas de prevención.

Los 14 caniches recuperados representan una señal de esperanza en medio de la crueldad: gracias a la intervención de la UFEMA y al trabajo coordinado de múltiples organismos, tendrán una segunda oportunidad de vivir con dignidad.

Mientras tanto, la investigación continúa bajo la órbita del Ministerio Público Fiscal, que busca determinar las responsabilidades penales de los dueños de la vivienda y de quienes promovieron la reactivación del criadero.

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