Protesta en la cárcel de Devoto tras la decisión del Gobierno de limitar el acceso a espacios universitarios
7 DE ABRIL 2025
Internos del Complejo Penitenciario de Devoto protagonizaron una protesta con quema de colchones en rechazo a la reciente medida dispuesta por la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que restringe el uso de los centros universitarios dentro de las cárceles. La decisión oficial inhabilita el funcionamiento de los espacios estudiantiles autogestionados y prohíbe que los privados de su libertad accedan a los espacios destinados a la educación superior fuera del horario estricto de cursada.
Desde distintos sectores sociales y académicos se expresó preocupación ante esta resolución, que representa un retroceso en el acceso a derechos fundamentales como la educación en contextos de encierro. Por su parte, los detenidos manifestaron su descontento de manera visible y contundente: encendieron fuego en las ventanas de varios pabellones, generando una gran columna de humo que se pudo ver desde varias cuadras a la redonda.
Una vez controlada la situación, en el frente del edificio penitenciario quedó colgado un cartel con un mensaje claro y directo: “La universidad es de todos. CUD. 40 años”, en referencia al Centro Universitario Devoto (CUD), un espacio con cuatro décadas de historia dedicado a garantizar el derecho a la educación de personas privadas de libertad.
Una medida que genera polémica
La resolución ministerial limita severamente el acceso a los centros universitarios que funcionan dentro de las cárceles federales, permitiendo su uso únicamente durante los horarios de clase y bajo supervisión directa. Hasta ahora, los internos podían estudiar, organizar actividades, investigar o simplemente permanecer en los espacios universitarios fuera de los horarios formales, como parte del derecho al estudio y al desarrollo personal y colectivo.
La decisión fue argumentada por el Ministerio de Seguridad como una forma de «ordenar el uso de los espacios» y evitar que «se utilicen con fines ajenos al estudio». Sin embargo, diversas organizaciones de derechos humanos, educativas y penitenciarias advirtieron que la medida atenta contra el proceso de reinserción social y contradice el espíritu de las leyes nacionales e internacionales sobre el derecho a la educación en contextos de encierro.
El rol histórico del CUD
El Centro Universitario Devoto es uno de los espacios más emblemáticos de educación en contexto de encierro en Argentina. Fundado hace 40 años, el CUD ha sido gestionado por los propios estudiantes detenidos en conjunto con universidades públicas, como la Universidad de Buenos Aires (UBA), que desde hace décadas lleva adelante el programa UBA XXII, destinado a garantizar la formación universitaria en unidades penitenciarias.
Durante estos años, el CUD ha albergado decenas de talleres, bibliotecas, mesas de exámenes, debates académicos y actividades culturales. Además, ha sido clave para generar lazos entre el sistema educativo y la población carcelaria, promoviendo la inclusión, la autonomía y la construcción de ciudadanía aún en condiciones de encierro.
Un reclamo con fuerte respaldo
La protesta en Devoto no es un hecho aislado. Se suma a una serie de manifestaciones de rechazo que comenzaron a surgir desde distintos penales federales donde funcionan centros de estudio similares. Desde organismos como la Procuración Penitenciaria de la Nación y diversas facultades universitarias ya se han expresado en contra de esta medida, y se espera que haya acciones judiciales para revertir la resolución.
En las redes sociales, bajo los hashtags #ElCUDNoSeCierra y #LaUniversidadEsDeTodos, estudiantes, docentes, exdetenidos y referentes de derechos humanos se pronunciaron en defensa de los espacios de estudio en las cárceles. Muchos recordaron que el acceso a la educación es una herramienta clave para la reducción de la reincidencia y la promoción de trayectorias de vida alejadas del delito.
¿Qué sigue?
La controversia en torno a la decisión del Ministerio de Seguridad plantea una tensión de fondo sobre el modelo penitenciario y las políticas públicas en torno a la educación y la inclusión. Mientras desde el gobierno se insiste en una línea de endurecimiento y control, los sectores educativos y de derechos humanos advierten que limitar la educación en prisión no solo vulnera derechos, sino que también socava uno de los pocos caminos eficaces para la verdadera reinserción.
El reclamo de los internos de Devoto visibiliza una disputa mucho más amplia: la de qué papel deben cumplir las cárceles en una sociedad democrática. Para quienes defienden el modelo del CUD y espacios similares, la universidad no es un privilegio, sino un derecho que no debería depender de las rejas.
