Prisión Perpetua para el Encargado de un Edificio en Palermo por el Crimen de un Jubilado: “Disfrutó de lo que Hizo y No Se Arrepiente”

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23 DE AGOSTO 2024

“Eligió que muriera lentamente, con el mayor sufrimiento posible para él y su familia. Disfrutó de lo que hizo y no se arrepiente en absoluto de sus acciones.” Así describió la Fiscalía a Fernando Celestino durante los alegatos previos a su condena a prisión perpetua por el asesinato de Saúl Hilu, un jubilado asesinado en diciembre de 2021 en su departamento del barrio porteño de Palermo. Celestino, encargado del edificio en Paunero al 2.700 donde vivía la víctima de 78 años, fue hallado culpable por la acusación, que argumentó que su único remordimiento era haber sido descubierto.

Además de Celestino, la pena máxima fue impuesta a Liza Cáceres, una de sus cómplices. Analía Benítez recibió ocho años de prisión por el robo en la casa del jubilado. Los tres actuaron junto a otros dos hombres que aún no han sido identificados. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°26, compuesto por los jueces Carlos Rengel Mirat, Julio Pablo Quiñones y Maximiliano Dialeva Balmaceda, condenó a los acusados por “robo agravado por la utilización de una llave verdadera sustraída” y “homicidio criminis causa”. Celestino también fue condenado por “hurto agravado por la utilización de una llave verdadera sustraída” en otro incidente previo en el mismo edificio.

El Caso

El crimen ocurrió el 17 de diciembre de 2021. Saúl Hilu fue encontrado sin vida, tendido boca abajo en el baño de su hogar, con los pies atados y una cinta de embalar transparente. Además, había sido asfixiado con una almohada.

Según la investigación, el encargado entregó a los sospechosos la llave electrónica para ingresar al edificio y la del departamento de Hilu, que había obtenido tras realizar una serie de obras en su vivienda.

Las cámaras de seguridad y los movimientos de las tarjetas SUBE de los acusados revelaron que el 15 de diciembre de 2021, Celestino, Cáceres y Benítez ingresaron al edificio minutos antes de la medianoche. Los otros dos hombres llegaron más tarde, a las 2:46 AM, y se dirigieron al departamento de la víctima. Allí, golpearon a Hilu, lo ataron y registraron su hogar, llevándose un celular y cuatro relojes.

Después, tomaron un colectivo hacia la Villa Zabaleta, donde se encontraron con Celestino, Cáceres y Benítez, quienes se habían retirado unos minutos antes del lugar del crimen. Los jueces consideraron que los imputados evaluaron “el botín” y decidieron regresar al departamento para obtener una caja fuerte.

Alrededor de las 5 AM, Celestino y Cáceres volvieron a Palermo, ingresaron nuevamente al hogar de Hilu y lo sofocaron con una almohada. Antes de salir, los delincuentes activaron un matafuego dentro de la casa para eliminar rastros del crimen.

El juez Rengel destacó que “Celestino y Cáceres pretendieron dar muerte al damnificado para consumar la sustracción de la caja fuerte que removieron del lugar en el que estaba empotrada y para procurar su impunidad, dado que el conocimiento previo que el damnificado poseía de Celestino podría haber permitido su identificación”.

La Fiscalía subrayó que “tanto la muerte de Hilu como su prolongada agonía fueron absolutamente innecesarias para completar el robo. Hilu, de avanzada edad, con casi total pérdida auditiva y solo, fue sorprendido mientras dormía por dos adultos fuertes, sin posibilidad de escape”. Además, destacó el aprovechamiento de la vulnerabilidad de la víctima en términos de edad avanzada.

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