Para no ser pobre, una familia necesitó 1.033.716 pesos en enero

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19 DE FEBRERO 2025

En la Ciudad de Buenos Aires, La canasta alimentaria aumentó casi un 60% en un año.

En la comparación entre enero de 2024 y enero de 2025, los hogares argentinos tuvieron que destinar una proporción aún mayor de sus ingresos para no caer por debajo de los umbrales de pobreza e indigencia. Según los datos difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en enero de 2025 una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos menores, necesitó al menos 1.033.716 pesos para no ser considerada pobre. Esta cifra representa un incremento del 58,8% respecto al mismo mes del año anterior.

Asimismo, el informe del organismo estadístico reveló que la canasta básica total (CBT), que determina el umbral de pobreza al incluir bienes y servicios esenciales como vivienda, educación y transporte, registró un aumento interanual del 73,2%. Mientras tanto, la canasta básica alimentaria (CBA), que solo contempla los productos esenciales para una alimentación mínima, experimentó una suba del 58,8% en comparación con enero de 2024.

Este encarecimiento de la canasta de consumo básico evidencia el deterioro del poder adquisitivo de los hogares, que deben hacer frente a un contexto inflacionario sostenido. En este sentido, si bien el Gobierno de Javier Milei insiste en su política de ajuste y reducción del gasto público como herramientas para combatir la inflación, las cifras muestran que la pérdida del poder de compra de los salarios es un problema que persiste y se profundiza.

Más gastos y menos ingresos

En términos prácticos, esto implica que muchas familias que el año pasado lograban cubrir sus necesidades básicas con determinados ingresos, en la actualidad deben destinar una proporción mucho mayor de su presupuesto para alcanzar el mismo nivel de consumo. Además, el impacto de estos aumentos no es homogéneo, ya que afecta con mayor intensidad a los sectores de menores recursos, que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos y servicios esenciales.

El informe del INDEC no solo confirma la aceleración del costo de vida, sino que también permite trazar un panorama de la creciente desigualdad en el acceso a bienes y servicios fundamentales. En este contexto, economistas advierten que el encarecimiento de la canasta básica, sumado a la pérdida de empleo en ciertos sectores y la caída del consumo, podrían agravar aún más la situación social en los próximos meses.

En conclusión, los datos oficiales reflejan una realidad cada vez más difícil para millones de argentinos, que ven cómo el aumento de precios supera ampliamente cualquier actualización de ingresos. La incertidumbre económica y la falta de medidas concretas para revertir esta tendencia hacen que el desafío de afrontar el día a día sea cada vez mayor para un número creciente de familias.

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