G-1

7 DE FEBRERO 2024

La jornada en la Cámara de Diputados que debía marcar el triunfo de Javier Milei y su proyecto de Ley Ómnibus comenzó con un mal presagio. El clima tenso y cargado de frustración en el recinto anticipaba lo que sería una derrota inesperada para La Libertad Avanza (LLA).

Desde el inicio de la sesión, las negociaciones entre el oficialismo y la oposición amigable, liderada por Martín Menem, se mostraban estancadas. La falta de consenso y la ausencia de los votos necesarios para aprobar las delegaciones de facultades extraordinarias en materia económica, financiera, de seguridad, tarifaria, energética y administrativa planteaban un escenario desafiante para LLA.

A pesar de algunos logros iniciales, como la aprobación del primer artículo del proyecto, que declaraba las emergencias, los problemas surgieron al detallar las bases de las delegaciones. Uno tras otro, los incisos clave fueron rechazados, desmantelando el proyecto de Milei pieza por pieza.

El punto de quiebre llegó con la votación del inciso H, que habilitaba al presidente a transformar o eliminar fondos fiduciarios. Con un contundente resultado en contra, LLA perdió el respaldo necesario para continuar. La oposición, en un gesto de unidad, rechazó también las bases de las delegaciones en seguridad y energía, dejando al proyecto vacío de contenido.

La situación empeoró con el capítulo de Reorganización Administrativa, donde casi todos los incisos fueron bochados, a excepción de uno relacionado con la profesionalización de la carrera administrativa. La privatización de empresas públicas fue el golpe final: el oficialismo no logró los votos necesarios para aprobar este artículo, sellando así la derrota de LLA.

El intento de última hora de Miguel Ángel Pichetto por negociar un cuarto intermedio fue en vano. La amenaza de devolver el proyecto a comisiones por parte del oficialismo confirmó la debacle de Milei y su equipo. A pesar de los esfuerzos por mantener el optimismo, la sensación de derrota era palpable en el recinto.

Con la jornada llegando a su fin, el proyecto de Ley Ómnibus de Javier Milei quedó en un limbo legislativo, sin fecha de tratamiento y con un futuro incierto. La casta política se había unido en su contra, dejando en evidencia la falta de consenso y la dificultad para implementar cambios radicales en el sistema.

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