Manuel Adorni se impuso en la Ciudad de Buenos Aires, Santoro fue segundo y el PRO sufrió su peor derrota en dos décadas.
18 DE MAYO 2025
En una elección que reconfigura el escenario político porteño, La Libertad Avanza (LLA), con Manuel Adorni como principal candidato, se alzó con la victoria en la Ciudad de Buenos Aires al obtener el 30,13% de los votos, superando por más de dos puntos a Leandro Santoro, quien encabezó la lista del peronismo. En un contexto de baja participación electoral, los resultados marcaron un desplome histórico del PRO, que registró su peor performance electoral en los últimos 20 años. Además, el exjefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta quedó relegado a un lejano cuarto lugar, sin siquiera alcanzar el 10% de los sufragios.
Con el 99,83% de las mesas escrutadas, los datos oficiales confirman que Adorni logró el respaldo de 495.069 votantes, mientras que Santoro reunió 449.444 votos, alcanzando el 27,35%. La candidata del PRO, Silvia Lospennato, se ubicó en la tercera posición con 261.595 votos, es decir, el 15,92%, y Rodríguez Larreta apenas obtuvo 132.788 votos, lo que representa el 8% del total.
El resultado en la Ciudad revela un cambio profundo en las preferencias del electorado porteño, históricamente inclinado hacia fuerzas de centroderecha como el PRO, que supo dominar la escena política local desde el año 2007 con Mauricio Macri y luego con Rodríguez Larreta. Sin embargo, los números actuales reflejan una fractura interna en el espacio y una pérdida significativa de apoyo popular.
Por su parte, La Libertad Avanza continúa consolidando su crecimiento en el distrito, ahora con una fuerza legislativa renovada. El avance de los libertarios y el retroceso de los partidos tradicionales delinean un nuevo mapa político, donde las identidades ideológicas tradicionales parecen ceder paso a nuevas formas de representación.
El resultado de estos comicios no solo representa un cambio simbólico, sino que tendrá consecuencias directas en la conformación de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. De acuerdo a la distribución de bancas, los bloques quedan organizados de la siguiente manera:
- Peronismo (Unión por la Patria): 20 bancas
- La Libertad Avanza: 13 bancas
- PRO: 10 bancas
Este reordenamiento obligará a nuevos acuerdos parlamentarios, especialmente en un contexto donde ninguna fuerza por sí sola alcanza la mayoría necesaria para imponer agenda legislativa. Todo parece indicar que los próximos años en la Ciudad estarán marcados por negociaciones transversales, alianzas coyunturales y una convivencia política más fragmentada.
Uno de los datos más significativos que dejó esta elección fue la caída estrepitosa del PRO, que pasó de ser la fuerza dominante en la Ciudad a convertirse en una opción relegada. El magro resultado de Silvia Lospennato, que no logró capitalizar el voto histórico del macrismo, evidencia una pérdida de identidad política dentro del espacio, atravesado por internas y disputas por el liderazgo.
Pero sin dudas, la mayor sorpresa negativa fue el rendimiento de Horacio Rodríguez Larreta, que tras 16 años de protagonismo ininterrumpido en la gestión y política porteña, apenas superó el 8% de los votos. La candidatura del exjefe de Gobierno, que intentaba reflotar su perfil político tras el fracaso presidencial de 2023, fue claramente castigada por el electorado, reflejando una pérdida de confianza incluso en su propio bastión histórico.
Este resultado deja a Larreta en una posición de debilidad dentro de Juntos por el Cambio, y plantea interrogantes sobre su futuro político en un esquema que ya no lo reconoce como figura gravitante.
Para La Libertad Avanza, los resultados obtenidos en la Ciudad de Buenos Aires constituyen una ratificación del respaldo electoral que el espacio liderado a nivel nacional por el presidente Javier Milei ya había cosechado en las elecciones generales de 2023. Adorni, con su perfil mediático y alineado con la narrativa presidencial, logró capitalizar un electorado joven, desencantado de la política tradicional, y que busca propuestas disruptivas, incluso en un distrito como CABA, históricamente adverso a expresiones políticas no convencionales.
La performance del espacio libertario consolida una nueva generación de dirigentes con llegada al votante urbano y marca el inicio de una etapa donde las banderas del ajuste, el orden y la libertad económica ganan terreno entre los porteños.
Pese a no alcanzar el primer lugar, la elección de Leandro Santoro fue sólida y competitiva, posicionándolo como el principal referente opositor en el distrito. Con más del 27% de los votos, el candidato peronista no solo mejoró sus resultados previos, sino que también se distancia del derrumbe del kirchnerismo a nivel nacional, mostrando que la estrategia de moderación y cercanía con los problemas reales del vecino puede rendir frutos incluso en territorios hostiles al peronismo.
La presencia del bloque peronista como primera minoría en la Legislatura porteña también otorga una base institucional relevante, que podría permitirle jugar un rol clave en la agenda legislativa de los próximos años.
Uno de los factores que atravesó el desarrollo de la jornada fue la baja participación electoral, un fenómeno que viene repitiéndose en los últimos turnos electorales, y que evidencia una creciente desafección ciudadana con la política. La fatiga post-pandemia, la crisis económica y el descrédito de las dirigencias tradicionales parecen haber contribuido a una menor movilización del electorado, especialmente en los sectores medios y jóvenes.
Este fenómeno pone en cuestión la legitimidad relativa de las representaciones obtenidas y plantea el desafío de reconstruir el vínculo entre la ciudadanía y las instituciones democráticas.
Las elecciones legislativas 2025 en la Ciudad de Buenos Aires dejan un mensaje claro: el electorado está dispuesto a reconfigurar sus lealtades cuando no encuentra respuestas claras a sus demandas. La emergencia de nuevos liderazgos, la crisis de los espacios tradicionales y la fragmentación del voto obligan a repensar estrategias, renovar discursos y reconectar con una sociedad en transformación.
Para el PRO, el resultado representa un llamado de atención urgente. Para los libertarios, una oportunidad de afianzarse. Para el peronismo, una chance de consolidar su rol opositor. Y para todos, el desafío de responder a una ciudadanía cada vez más exigente y menos paciente.
