Las villas se multiplicaron por cinco en dos décadas.

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1 DE JUNIO 2024

De acuerdo con estos datos, se han creado casi 6500 barrios populares en todo el país, en los que residen cinco millones de personas. El Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), con el apoyo logístico de la ONG Techo Argentina y otras organizaciones de la sociedad civil, reveló en su último informe que se establecieron 6.467 barrios populares, villas y asentamientos en todo el país en los últimos veinte años. En aquella época, había unos 1300. En conjunto, actualmente ocupan una superficie tres veces mayor que la de la Ciudad de Buenos Aires, albergando al 12% de la población, es decir, aproximadamente 5 millones de personas.

El informe señala que el 66% de los residentes no tiene acceso a un suministro formal de energía eléctrica, el 92% carece de agua potable, el 97% no está conectado a la red de alcantarillado y el 99% no recibe gas domiciliario, por lo que deben comprar costosas garrafas o utilizar peligrosos braseros. Además, el 87% de las mujeres que viven en estos barrios son jefas de hogar, y sólo un 31%, incluyendo a las travestis-trans, tiene un empleo con ingresos.

Según la encuesta, en uno de cada cuatro hogares (26,5%) se identifica la venta y/o tráfico de drogas en su cuadra, manzana o vecindario. Esto ocurre en el 12,1% en la Ciudad de Buenos Aires, pero en un 31,1% en el conurbano bonaerense (y en un 32,8% en el Gran Rosario), superando a otras grandes y medianas ciudades del país (26,7% y 25,7%, respectivamente).

A medida que aumentan las carencias en términos de derechos para la inclusión social, también crece el riesgo de presencia de venta y tráfico de drogas: 45,2% de hogares con tres o más carencias frente al 10,5% de hogares sin carencias. El incremento del riesgo de venta o tráfico de drogas en los barrios se atribuye a la falta de presencia o vigilancia policial en un 36,3%. Sin embargo, incluso si existiera vigilancia, solo reduciría el riesgo al 22%.

“Más del 70% de la formación de los barrios populares en Argentina se dio de una manera conocida como ‘ocupación de tipo hormiga’: una familia o un grupo de familias se asienta en un lugar que estaba abandonado, donde nadie estaba haciendo uso de la tierra, y luego invitan a otras”, reflexionó Juan Maquieyra, director de la organización social Techo Argentina.

“La vida en los barrios populares es la de gente que trabaja, que celebra cumpleaños, que llora y se alegra por las mismas cosas que los vecinos de otros barrios, pero solo son noticia cuando sucede algo excepcional”, afirmó Maquieyra.

Desde que se convirtió en política de Estado hace nueve años, para promover la inclusión social y urbana de quienes viven en villas y asentamientos del país, el Renabap ha dependido formalmente de la Secretaría de Integración Social y Urbana, aunque siempre con Techo Argentina como unidad ejecutora. Fue constituido por la ley 27.453 de 2018 (aprobada por amplia mayoría de sectores políticos), conocida como la Ley de Barrios Populares. Formar parte del Renabap no solo otorgó legitimidad a los barrios, sino que también fue el primer paso para que, mediante obras de infraestructura, el Estado los integrara al tejido urbano.


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