La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires reconoció a la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos por su lucha inquebrantable.
14 DE MAYO 2025
El 40° aniversario de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) fue conmemorado en la Legislatura porteña, en un acto que reconoció el compromiso de esta organización en la defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia. La AEDD ha jugado un rol fundamental durante las últimas cuatro décadas, aportando testimonios de sobrevivientes de la dictadura cívico-militar para que los responsables del genocidio enfrentaran la justicia.
El acto fue impulsado por Victoria Montenegro, presidenta de la comisión de Derechos Humanos de la Legislatura, quien destacó la lucha incansable de los militantes de la AEDD, quienes, desde su fundación, se han levantado contra la impunidad y el negacionismo de aquellos que intentan borrar o distorsionar la historia de los crímenes de la dictadura.
Un reconocimiento esperado
En la sesión, se reconoció la valentía de los sobrevivientes y de aquellos que, a través de su testimonio, han contribuido de manera decisiva al proceso de juicio y castigo a los genocidas. Osvaldo Barros, uno de los fundadores de la AEDD, tomó la palabra y recordó que la organización no solo surgió como una respuesta a la impunidad, sino también como un espacio de unidad y resistencia frente a las políticas represivas del Estado durante y después de la dictadura.
“Siempre planteamos la necesidad de unir las luchas para enfrentar la impunidad, para enfrentar a los genocidas y, hoy, a este gobierno negacionista y reivindicador del genocidio”, enfatizó Barros, señalando que el compromiso de la AEDD con la memoria histórica sigue siendo tan relevante como hace 40 años. A lo largo de estas cuatro décadas, la organización ha sido un pilar esencial en la denuncia y la visibilización de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado, y sigue luchando por que los responsables no queden impunes.
La presencia de sobrevivientes y sus relatos conmovedores
En el acto estuvieron presentes numerosos sobrevivientes que compartieron sus testimonios, entre ellos Margarita Cruz, quien estuvo secuestrada en la Escuelita de Famaillá, y Osvaldo Barros, quien, junto a su compañera, Susana Leiracha, estuvo secuestrado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Cruz, visiblemente emocionada, llegó a la Legislatura con una bolsa que contenía la bandera de la AEDD, un símbolo de su resistencia.
El salón Raúl Alfonsín de la Legislatura se llenó de emociones y recuerdos. Elia Espen, madre de Plaza de Mayo, se hizo presente para rendir homenaje a los exdetenidos-desaparecidos, destacando la importancia de abrazar a los compañeros y seguir haciendo memoria para evitar que los hechos terribles del pasado se repitan. “Hay que seguir luchando, hay que seguir recordando para que la verdad no se olvide”, remarcó Espen, quien ha sido testigo de las terribles consecuencias de la dictadura en su propia familia.
La memoria histórica, como un faro para el futuro
En la mesa principal del evento, se encontraba Alejandrina Barry, hija de desaparecidos y víctima del Plan Cóndor, quien expresó su agradecimiento a los sobrevivientes de la dictadura por haber permitido que las nuevas generaciones conocieran la verdadera historia de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado. Barry destacó que, gracias a los testimonios de los sobrevivientes, pudo conocer detalles fundamentales sobre la vida y las ideas de sus padres, secuestrados y desaparecidos.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de Teresa Laborde, hija de Adriana Calvo, una de las fundadoras de la AEDD, quien compartió su historia sobre su nacimiento en el Pozo de Banfield, un centro clandestino de detención y tortura, mientras su madre era trasladada desde la Comisaría 5ª de La Plata. Gracias al testimonio de Adriana Calvo, Laborde y muchos otros pudieron conocer la verdad detrás de sus historias familiares.
Un reconocimiento colectivo a la lucha por la justicia
Durante la conmemoración, Barros resaltó que la AEDD ha sido una organización construida colectivamente a lo largo de los años. De hecho, en la misma sala donde se realizaba el acto, se encontraban varios de los fundadores y militantes históricos de la organización, como Inés Vázquez, Graciela Daleo, Carlos Zaidman, Jorge Miranda, Lidia Frank, y Gabriela Vargas, quienes han sido parte fundamental en la preservación de la memoria histórica y en la lucha por la justicia. También estuvieron presentes militantes y referentes de los derechos humanos como María Laura Bretal, Diana Kordon, Ana Bianco, la abogada Guadalupe Godoy, María Adela Antokoletz, y el investigador de CONICET, Daniel Feierstein, entre muchos otros.
La presencia de estas figuras refleja la unidad que ha caracterizado a la AEDD a lo largo de su existencia, y la importancia de trabajar juntos para lograr una sociedad más justa y consciente de su pasado.
Un mensaje claro frente al negacionismo actual
El acto fue también un fuerte llamado a seguir luchando contra el negacionismo y las políticas revisionistas que pretenden minimizar o borrar los crímenes de la dictadura. La AEDD no solo ha sido un espacio para las víctimas directas del terrorismo de Estado, sino también para aquellos que buscan justicia por los crímenes que marcaron a toda una generación. En este sentido, Barros hizo un llamado a la unidad de las organizaciones de derechos humanos de cara al 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, que se conmemorará en marzo del próximo año.
La unidad entre las diferentes organizaciones sociales y políticas, como se evidenció el pasado 24 de marzo, es clave para seguir adelante en la búsqueda de justicia y para que los crímenes de lesa humanidad nunca queden en el olvido.
El desafío de las nuevas generaciones
La legisladora Victoria Montenegro, al cerrar el acto, expresó su profundo respeto y admiración por la valentía de los sobrevivientes. “Son la mejor generación que tuvimos, lejos. Nuestro desafío como generación es tratar de copiar, aunque sea un poquito, la enorme generosidad que tuvo la de ustedes”, afirmó emocionada, mientras Margarita Cruz lagrimeaba en primera fila. Para Montenegro, el reconocimiento a la AEDD no es solo un acto simbólico, sino un recordatorio de la importancia de seguir luchando por verdad y justicia, especialmente en tiempos donde aún persisten intentos de manipulación histórica.
Este acto de homenaje en la Legislatura porteña no solo fue un reconocimiento a los sobrevivientes de la dictadura, sino un recordatorio de que la memoria y la lucha por justicia siguen siendo vitales para la construcción de un futuro más justo y democrático para todos. El legado de la AEDD continúa siendo una fuente de inspiración y resistencia frente a la impunidad, el olvido y el negacionismo.
