El Puente Soler – Ciudad de la Paz reabre al tránsito tras más de dos años de clausura.

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3 DE ABRIL 2025

Luego de permanecer cerrado por más de veinticuatro meses, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) habilitó nuevamente el tránsito en el histórico Puente Soler – Ciudad de la Paz, una vía fundamental para la conexión entre los barrios porteños de Palermo, Colegiales y Belgrano. Esta reapertura representa una respuesta a una demanda sostenida por parte de los vecinos, quienes venían reclamando de manera constante la recuperación de esta arteria clave, cuyo cierre sorpresivo se produjo debido a serios inconvenientes en su infraestructura.

Cabe destacar que esta reanudación del tránsito forma parte de la primera etapa de un plan de obras más amplio, que contempla la futura construcción de una nueva estructura que reemplazará al puente centenario, con el objetivo de mejorar la seguridad y eficiencia en la circulación por la zona.

Un cierre que se extendió más de lo previsto

Fue en enero de 2023 cuando el GCBA anunció, a través de sus canales oficiales en redes sociales, la clausura inmediata del puente que atraviesa las vías del ferrocarril Mitre. La medida, que tomó por sorpresa tanto a automovilistas como a peatones, fue justificada bajo el argumento de la necesidad de realizar «trabajos de mantenimiento». En aquel momento, se informó que las tareas durarían alrededor de un año. Sin embargo, el plazo inicial se vio ampliamente superado, y las obras se extendieron durante dos años y dos meses.

Finalmente, este último fin de semana el puente volvió a habilitarse al tránsito, aunque con algunas restricciones. En esta etapa, solo se permite la circulación de vehículos livianos —como automóviles particulares, motocicletas, bicicletas y peatones—, mientras que el tránsito pesado continúa vedado. Para ello, se instalaron limitadores de altura en ambos accesos con el fin de evitar el paso de camiones.

Desde el Ejecutivo porteño señalaron que la reapertura fue posible gracias a una serie de intervenciones que incluyeron la colocación de nuevos refuerzos metálicos en la estructura, la repavimentación de la calzada, la reconstrucción de las juntas de dilatación y una optimización en el sistema de desagüe pluvial del puente.

La voz de los vecinos y la importancia de la obra

Los habitantes de las zonas aledañas al puente, quienes se habían organizado para solicitar su pronta rehabilitación, celebraron la reapertura aunque no ocultaron su malestar por la prolongada demora. En diálogo con este medio, varios vecinos coincidieron en que la clausura se extendió «mucho más de lo necesario» y calificaron al puente como «imprescindible» para el normal flujo del tránsito en el área.

Riesgos estructurales y traspaso de jurisdicción

Por su parte, desde el Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad explicaron que la decisión de clausurar el puente en 2023 se basó en la detección de «riesgos estructurales significativos» que hacían inviable su uso en ese momento. Según detallaron, un informe técnico elaborado por el Ente de Mantenimiento Urbano Integral —organismo dependiente del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana— determinó que la estructura presentaba fallas graves, producto de un proceso de corrosión generalizada.

Durante el año pasado, la responsabilidad de la obra fue transferida del área de Espacio Público al Ministerio de Infraestructura, lo cual permitió gestionar ante el gobierno nacional los permisos necesarios para intervenir en una estructura emplazada sobre terrenos ferroviarios, los cuales se encuentran bajo jurisdicción federal.

Lo que viene: una nueva estructura con más capacidad

De acuerdo a lo informado por las autoridades porteñas, el plan de obras continuará con una segunda etapa que implicará la construcción de un nuevo puente, diseñado con estándares actuales de seguridad y funcionalidad. El nuevo paso contará con un carril por sentido, veredas peatonales a ambos lados y estará habilitado para la circulación de vehículos de mayor porte, incluyendo transporte público y camiones.

Con este proyecto, el GCBA busca no solo reemplazar una estructura envejecida, sino también mejorar la conectividad y la calidad del tránsito entre tres de los barrios más transitados de la ciudad, en una zona donde la infraestructura vial es clave para el dinamismo urbano.

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