El Hospital Álvarez renovó su Unidad 3 con habitaciones modernas y nuevos espacios de atención.
El Hospital General de Agudos Dr. Teodoro Álvarez, ubicado en el barrio porteño de Flores, concluyó los trabajos de renovación de la Unidad 3 de Internación de Clínica Médica, una intervención que alcanzó una superficie de 662 metros cuadrados.
La obra permitió transformar por completo el sector ubicado en el primer piso del Pabellón A. El antiguo sistema de internación basado en salas abiertas fue reemplazado por una distribución con habitaciones independientes, sectores específicos para aislamiento y nuevas herramientas destinadas a mejorar tanto la atención de los pacientes como las condiciones laborales de los equipos de salud.
La remodelación tuvo como principales objetivos aumentar la privacidad durante las internaciones, reforzar las condiciones de bioseguridad y generar un espacio más cómodo y funcional para quienes permanecen allí y para los profesionales que desarrollan sus tareas diariamente.
Para concretar el proyecto fue necesario reorganizar previamente distintos sectores del hospital. Parte de la superficie de la Unidad 3 estaba ocupada por oficinas administrativas, por lo que los trabajos se planificaron en dos etapas para evitar afectar el funcionamiento habitual del establecimiento.
Dos etapas para recuperar el sector de internación
La primera parte de la obra se llevó adelante en el Pabellón D, donde se renovó el primer piso para trasladar diferentes dependencias administrativas. Allí fueron ubicadas las oficinas correspondientes a la Dirección, la Subdirección y distintas gerencias operativas, económico-financieras, de Tesorería y Facturación.
Una vez liberado el espacio que ocupaban esas áreas, comenzó la segunda etapa en el Pabellón A. Esto permitió recuperar la superficie destinada a la atención sanitaria y avanzar con la construcción de las nuevas habitaciones, sectores de enfermería y áreas de apoyo.
Según explicó el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, la intervención fue planificada teniendo en cuenta tanto la experiencia de los pacientes durante la internación como las condiciones en las que trabajan los profesionales.
El resultado es una unidad que presenta una distribución muy diferente a la estructura anterior. Las salas comunes y abiertas fueron reemplazadas por ambientes separados, con una organización que permite diferenciar las distintas necesidades de atención.
Una unidad con 13 camas y diferentes tipos de habitaciones
La renovada Unidad 3 cuenta actualmente con 13 camas, cada una equipada con llamadores individuales, televisores y mobiliario móvil. También dispone de conexión a una red central que permite suministrar oxígeno, aire comprimido y aspiración.
El nuevo esquema de internación está compuesto por:
- Cinco habitaciones dobles, todas con baño privado completo.
- Una habitación individual, equipada con sanitario exclusivo.
- Dos habitaciones destinadas a aislamiento especializado, que cuentan con baño propio, antecámara y sistemas preparados para trabajar con flujo de aire positivo y negativo.
- Espacios diferenciados para almacenar material limpio y material utilizado.
- Depósitos destinados a insumos.
- Sectores específicos para ropa limpia y residuos patogénicos.
- Áreas de enfermería y distintos espacios de apoyo necesarios para el funcionamiento de la unidad.
Las habitaciones destinadas al aislamiento cumplen una función específica dentro de la nueva organización. Están preparadas para recibir a pacientes que presentan determinadas enfermedades respiratorias o a personas oncohematológicas que requieren medidas especiales de protección durante su internación.
Un espacio pensado también para los equipos de salud
La intervención no se limitó a mejorar las condiciones de las habitaciones. También incorporó modificaciones destinadas a facilitar las tareas cotidianas de médicos, enfermeros y demás trabajadores del establecimiento.
La jefa de Enfermería de la unidad, Francis Louki, destacó las diferencias entre la estructura anterior y la actual. Según recordó, anteriormente el sector funcionaba como una sala tipo pabellón que podía albergar a 24 pacientes, con camas comunes que no contaban con ruedas.
La nueva configuración incorpora camas modernas, placares, baños propios y una mayor entrada de luz natural, además de espacios organizados de acuerdo con las diferentes funciones que se desarrollan dentro de la unidad.
La transformación implica, por lo tanto, mucho más que una renovación visual del lugar. La modificación de la distribución también incorpora nuevas herramientas para el trabajo asistencial y genera un entorno diferente para los profesionales que deben desempeñar sus tareas allí.
Más privacidad y mejores condiciones de bioseguridad
Uno de los cambios más importantes fue el abandono del modelo de grandes salas compartidas. La nueva organización permite disponer de habitaciones diferenciadas y sectores especialmente preparados para los casos que requieren aislamiento.
La intervención se estructuró alrededor de tres aspectos principales: la privacidad de los pacientes, la bioseguridad y la comodidad y funcionalidad para el personal de salud.
A estas mejoras se suma la incorporación de instalaciones destinadas al suministro de gases medicinales y diferentes espacios técnicos que permiten ordenar las tareas y mejorar el funcionamiento general de la unidad.
La recuperación de un sector afectado por el incendio de 2012
La renovación tiene además una importancia particular para la comunidad del Hospital Álvarez. El sector intervenido había quedado condicionado por los daños estructurales que sufrió el establecimiento como consecuencia del incendio ocurrido en 2012.
Con la finalización de los trabajos, la Unidad 3 recuperó su funcionamiento con una infraestructura completamente renovada. El nuevo espacio combina habitaciones diferenciadas, sectores de aislamiento, áreas de enfermería y espacios de apoyo, adaptando la unidad a las necesidades actuales de internación.
De esta manera, la obra permitió recuperar una superficie de 662 metros cuadrados y reemplazar el antiguo modelo de salas abiertas por una estructura más organizada, con mejores condiciones de privacidad, bioseguridad y trabajo para los equipos asistenciales.
