El Gobierno vació de personal el único centro médico público dedicado a la salud mental en CABA: Un abrazo como símbolo de lucha en el Hospital Bonaparte
26 DE ENERO 2025
«Vaciar es cerrar». «Sin trabajadores no hay salud mental». Con estas pancartas como bandera, los trabajadores del Hospital Bonaparte, el único centro público dedicado exclusivamente a la salud mental en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), han comenzado una firme resistencia frente al proceso de desguace que el gobierno de Javier Milei ha impulsado en los institutos de salud pública. La situación ha llevado a una serie de despidos masivos de personal, que ha dejado al hospital en una crisis operativa. Ante este escenario, centenares de personas se acercaron al hospital, ubicado en Parque Patricios, para unirse a la lucha por la reincorporación de los profesionales despedidos y en defensa de la continuidad de este espacio esencial para la atención de la salud mental pública.
La elección de la frase «un abrazo al Bonaparte» como lema de la movilización no fue fortuita. Los trabajadores y sus aliados decidieron rodear simbólicamente el hospital con un abrazo colectivo como acto de resistencia y solidaridad. Este gesto representa la unidad del sector frente a las medidas tomadas por la gestión de Milei, que busca reducir el presupuesto destinado a la salud pública y eliminar lo que consideran estructuras «sobrantes». La situación ha provocado una profunda preocupación tanto en los profesionales de la salud como en la comunidad en general, ya que el Hospital Bonaparte es un pilar clave para quienes padecen trastornos mentales, muchas veces en un contexto de vulnerabilidad social.
El vaciamiento del hospital no es un hecho aislado, sino parte de una serie de decisiones que han afectado a los sistemas de salud pública en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, especialmente aquellos enfocados en la atención integral de la salud mental. Ante el despido de decenas de trabajadores y la falta de personal capacitado, los pacientes del hospital se encuentran con una atención cada vez más deficitaria, lo que aumenta la preocupación sobre el futuro de la salud mental en la ciudad. Este proceso ha sido descrito por los manifestantes como una política de «desfinanciamiento» que afecta no solo a los trabajadores, sino también a las personas que dependen de este hospital para su tratamiento.
La lucha por la reincorporación de los profesionales despedidos se ha convertido en un tema central en la agenda de los sindicatos y organizaciones sociales vinculadas a la salud, que han denunciado la precarización de las condiciones laborales en el sector. En el Hospital Bonaparte, los trabajadores aseguran que sin un equipo completo de profesionales, es imposible brindar la atención adecuada a los pacientes. La situación se agrava por la creciente demanda de servicios en salud mental en la ciudad, especialmente en un contexto donde la crisis económica y social ha impactado de manera directa en el bienestar emocional de muchas personas.
Además, el vaciamiento del Hospital Bonaparte representa un golpe significativo a la red pública de salud mental, que históricamente ha sido un referente en la atención a personas con trastornos severos. A través de la movilización, los trabajadores y las familias de los pacientes exigen una reconsideración de las políticas sanitarias del gobierno porteño y un mayor compromiso con la protección de los derechos de las personas que requieren atención psiquiátrica pública.
En el marco de la protesta, los participantes también denunciaron que el desmantelamiento del hospital forma parte de una estrategia más amplia de privatización de la salud pública, en la que se priorizan intereses privados sobre el bienestar de la población. Esto ha generado una creciente preocupación en distintos sectores sociales, que advierten sobre los riesgos que implica la falta de un sistema público de salud mental accesible para todos.
La defensa del Hospital Bonaparte no solo está vinculada con la reincorporación de los trabajadores, sino también con la preservación de un servicio esencial para la comunidad. Por ello, los manifestantes hacen un llamado a la solidaridad de todos los sectores sociales para unirse a la lucha en defensa de la salud pública y la continuidad de un hospital que representa un derecho fundamental para quienes atraviesan situaciones de salud mental.
En conclusión, el abrazo simbólico al Hospital Bonaparte es una clara muestra de resistencia frente a las políticas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que buscan desmantelar los servicios públicos de salud mental. La movilización sigue creciendo, con el firme objetivo de garantizar que este hospital siga siendo un espacio de contención y tratamiento para aquellos que más lo necesitan, y que la salud mental sea tratada como una prioridad en las políticas públicas de la ciudad.
