Con más de 130 años, la mansión que los vecinos temen esté encantada: la historia de la edificación más emblemática de Buenos Aires
12 DE NOVIEMBRE 2024
En pleno corazón de Recoleta, junto al majestuoso Palacio Duhau, se erige una de las residencias más conocidas de la ciudad, famosa por sus relatos misteriosos. Con una antigüedad de más de un siglo, esta mansión, que en su tiempo fue un símbolo de esplendor, hoy se encuentra en un estado de abandono y deterioro. Descubre todos los pormenores de esta fascinante historia.
Construida en 1890, la mansión fue ordenada por Alejandro Hume, un destacado empresario del rubro ferroviario, y se sitúa en la intersección de las avenidas Alvear y Rodríguez Peña. Aunque aún mantiene ciertos vestigios de vida, su uso actual dista mucho de su función original, sin que se hayan realizado modificaciones importantes desde su inauguración.
La mansión de Recoleta y sus leyendas oscuras
Las leyendas relacionadas con fenómenos paranormales comenzaron a circular entre los residentes del barrio cuando empezaron a percibir una atmósfera misteriosa y sombría que rodeaba la propiedad. Aunque en su momento la casa fue un símbolo de poder, con el paso de los años surgieron testimonios inquietantes de eventos extraños que se habrían sucedido dentro de sus muros. A lo largo de su historia, la mansión fue escenario de sucesos relevantes, entre los cuales destacan:
- En 1893, fue sede de una de las primeras exposiciones de arte en Buenos Aires.
- En 1913, el célebre paisajista Carlos Thays diseñó los jardines privados de la residencia, los cuales se conservan en excelentes condiciones.
- En 2002, fue declarada Monumento Histórico Nacional.
A pesar de su notable pasado, la casa ya no es lo que fue. Muchos habitantes del barrio cuentan relatos de fenómenos extraños ocurridos en el inmueble. Sin embargo, sus propietarios, Carlos Alfonso Biocca Iavicoli y María Susana Maguire Duhau de Biocca, rechazan tales versiones, asegurando que todo lo dicho sobre sucesos paranormales es únicamente producto de la imaginación, y que nunca ha ocurrido nada fuera de lo común.
La mansión más aterradora de Buenos Aires
Aunque antaño representaba un sinónimo de lujo y riqueza, la mansión se encuentra hoy vacía y deteriorada, ganándose la fama de estar vinculada a fenómenos extraños y presencias espectrales. El encargado de diseñar la propiedad fue el arquitecto Carlos Ryder, quien también dejó su huella en otras importantes construcciones de la ciudad, como la Iglesia Metodista en la Avenida Corrientes.
La mansión cuenta con dos niveles: una planta principal y un primer piso donde se ubican los dormitorios, además de un semi-sótano y habitaciones de servicio conectadas. Uno de los aspectos más notables es la piscina, que en su época fue considerada una verdadera novedad.
Hoy en día, la residencia está completamente cerrada con rejas, lo que impide ver el interior, y el muro perimetral fue pintado de un llamativo color amarillo. Según los propietarios, estas modificaciones se realizaron con la intención de que la mansión pase desapercibida, evitando que llame la atención de quienes transitan por la zona.

Yo me llegue a quedar a dormir una noche en ella. Era una casa majestuosa. En cualquier cajón que abrías había objetos anteriores a 1940 . Tarjetas, lapiceros, vestidos antiguos. Era majestuoso ver que se podía apreciar con una gran cantidad de objetos como vivían en esa época. Parecía un museo viviente de aquella época de oro. Yo fui allí durante unos meses, gracia a un amigo, que su madre se alojo allí gracias a «Susana Maguire». Así la conocí. Tiempo despúes me enteré, también por mi amigo, que a la casa la habían desvalijado, pese a que tenía alarmas. Recuerdo que en el comedor había un cuadro de Priliano Pueyrredon, con un gaucho parado y una res en pie. (si alguien lo ve por otro lado, ya sabe es afanado). También recuerdo que la piscina que esta en el lado posterior de la casa, supuestamente fue la primer piscina climatizada de Buenos Aires. Según me contó la madre de mi amigo, en el ascensor de la casa, una vez que fueron al campo, apagaron la electricidad al salir, y murió en el ascensor una criada que no pudo salir al pararse al ascensor. Según me comento la madre, cada tanto vendía una obra de arte para pagar los importantes gastos que tenían en la casa. Susana vivía en un cuarto posterior remodelado y modernizado. Como la madre de mi amigo era un poco fantasiosa, no se si el robo existió, y si lo del ascensor era cierto. Por otro lado al ver la historia del primer dueño, calculo que habrá sido conocido de mi bisabuelo William MITCHELL, ya que mi bisabuelo le vendía durmientes a los ferrocarriles ingleses. Mi padre que era historiador me habló sobre el problema de las «tasas», que daban los estancieros a los hacheros. Había dos versiones, una de tinte socialista, que era que los propietarios le daban fichas «tasas», porque de esa manera, como solo eran cambiables en el almacén de la estancia, los propietarios siempre se quedaban con el capital. Y una mas capitalista, que decía que cuando los propietarios les daban la paga en dinero a los hacheros, a los días aparecían las esposas de los hacheros en el casco de la estancia para pedirles comida a los propietarios porque sus maridos se habían gastado el dinero en tragos y mujeres. Según mi padre, el creía que ambos motivos se solaparon y dependió en gran medida de la moral de los propietarios. Que chica era Argentina, al final todos estaban relacionados con todos.
Leyendo un poco más encontré que mi padre Osvaldo MITCHELL debió haberlo conocido a Juan Gualterio MAGUIRE, ya que según (https://www.hilariobooks.com/coleccionista/la-coleccion-de-juan-g-maguire), MAGUIRE compraba objetos antiguos especialmente en la casa Pardo de la calle Sarmiento en esta ciudad, donde se reunían los miembros del «Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades». Mi padre fue el socio fundador (n°1) del Centro Numismático de Buenos Aires, un desprendimiento del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, y como numismático e historiador solía acudir a las reuniones de la Casa Pardo. Aún mas chico Buenos Aires.
Muchísimas gracias por enriquecer la nota con su comentario, para nosotros es invaluable todo el aporte que realizó! Saludos