Brote de sarna en la Línea B del subte porteño: trabajadores denuncian falta de higiene y abandono

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25 DE NOVIEMBRE 2024

Este martes, los trabajadores de la Línea B del subte de la Ciudad de Buenos Aires denunciaron un brote de sarna (escabiosis) en el ámbito laboral, asociado a la falta de limpieza y el abandonado estado de la línea. La denuncia fue realizada por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP), a través de un comunicado en el que se alertaba sobre las condiciones sanitarias precarias en las formaciones y en los espacios públicos, como las estaciones y cabinas de conducción.

Según los delegados, el brote de sarna, que ya afectó a varios trabajadores, es producto de una combinación de factores como la presencia de plagas de ratas, alacranes, cucarachas y otros vectores, sumados a una falta de fumigación adecuada y una escasez de personal encargado de la higiene. Los trabajadores que fueron diagnosticados con sarna deben someterse a tratamientos médicos que incluyen el uso de ivermectina y reposo, lo que ha generado serias preocupaciones sobre la seguridad sanitaria en la línea.

Denuncia de los trabajadores y situación en la línea

Claudio Dellecarbonara, delegado de la línea, explicó que el brote comenzó hace dos semanas, cuando varios trabajadores comenzaron a quejarse de picazón intensa al subir a las cabinas de los trenes. Inicialmente, pensaron que se trataba de picaduras de pulgas, algo común en el trabajo subterráneo debido a las condiciones higiénicas deficientes. Sin embargo, tras consultar a médicos, algunos trabajadores fueron diagnosticados con escabiosis.

Dellecarbonara relató que, a medida que más casos fueron surgiendo, la preocupación creció, especialmente porque los trabajadores comparten espacios como cabinas de conducción, vestuarios y comedores, lo que facilita la transmisión de la enfermedad. «Las ratas, cucarachas, alacranes y basura que hay habitualmente ahora se le suman la sarna», alertó el delegado, exigiendo que se fumiguen correctamente las formaciones y se tomen medidas urgentes para frenar el brote.

Respuesta de la concesionaria Emova

En respuesta a las denuncias, la empresa concesionaria Emova, encargada de la gestión de la Línea B, desmintió que haya un brote de sarna y aseguró que realiza fumigaciones periódicas para mantener las condiciones de limpieza. Emova afirmó que, tras recibir el aviso de los gremios, se reforzaron los protocolos de limpieza y desinfección y se solicitó un monitoreo especial de las formaciones y estaciones por parte del proveedor de fumigaciones. Según la empresa, los informes del proveedor indicaron que no se encontraron plagas en los trenes ni en las instalaciones de las estaciones.

No obstante, los trabajadores pusieron en duda la efectividad de estas fumigaciones, ya que no hay constancia escrita de que se hayan realizado en los lugares afectados. Además, los compañeros continúan experimentando la picazón y otras molestias en las cabinas, lo que refuerza las sospechas de que las fumigaciones no fueron llevadas a cabo adecuadamente.

Certificado médico y pruebas del brote

El certificado médico difundido por los delegados refuerza las denuncias. El documento muestra que una trabajadora fue diagnosticada con escabiosis y se le recetó tratamiento con ivermectina, además de otorgarle siete días de reposo para evitar contagiar a otros compañeros. Dellecarbonara explicó que este certificado es solo uno de varios casos en los que los trabajadores han recibido el mismo diagnóstico, y que no hay duda de que el brote se originó en el ambiente laboral, dado que todos los afectados comparten espacios comunes y equipos de trabajo.

Condiciones generales de la Línea B

Más allá de la falta de limpieza, los delegados de la Línea B denuncian que la situación de la línea está en un estado de abandono generalizado. Uno de los principales problemas que señalan es la edad de las formaciones, ya que el 50% de los trenes en circulación son los Mitsubishi Eidan Series, los más antiguos de toda la red de subte. Estas formaciones son conocidas por sus constantes fallos y desperfectos técnicos, lo que ha sido un motivo de alerta para los trabajadores desde hace años.

En este contexto, el gremio ha estado exigiendo el recambio integral de la flota de trenes, especialmente después de que en septiembre se anunciara que el Gobierno porteño comenzaría el proceso de adquisición de 29 nuevas formaciones para renovar toda la línea. Sin embargo, este proceso aún está en sus primeras etapas, y la entrega de los nuevos trenes no se espera hasta diciembre.

Repercusiones y reclamos

La denuncia del brote de sarna ha generado una gran preocupación no solo entre los trabajadores del subte, sino también entre los usuarios, ya que el brote podría afectar también a las personas que viajan en la línea. Los delegados insistieron en que la falta de higiene y las condiciones insalubres en la Línea B son un riesgo para la salud pública, y subrayaron la necesidad de que se tomen medidas urgentes para fumigar adecuadamente y garantizar un entorno de trabajo seguro tanto para los empleados como para los pasajeros.

Además, los trabajadores insisten en que la situación refleja un problema estructural más amplio en el sistema de subterráneos de la ciudad, que incluye la falta de personal de higiene, el mal estado de los trenes y el desinterés de la empresa en mejorar las condiciones laborales y de seguridad.

una lucha por condiciones dignas

La situación en la Línea B del subte de Buenos Aires pone en evidencia la grave crisis de higiene y mantenimiento en el sistema de transporte público, que afecta no solo a los trabajadores, sino también a los pasajeros. La denuncia de un brote de sarna es solo un ejemplo de las condiciones precarias que los trabajadores enfrentan a diario, agravadas por la falta de inversión en infraestructura y recursos humanos.

El gremio de trabajadores ha reiterado su exigencia de medidas inmediatas para mejorar la higiene en las instalaciones del subte y acelerar el renovación de los trenes. Mientras tanto, los usuarios siguen expuestos a los riesgos derivados de la insalubridad del servicio, y los trabajadores continúan luchando por un entorno de trabajo más seguro y saludable.

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